Entre los elementos que, afirman, podrían mejorar con mayores impuestos a quienes más ingresan y quienes más tienen, enumeran estos: "La desigualdad extrema; el costo de vida de los trabajadores; educar mejor a la próxima generación; sistemas de salud resilientes; mejor infraestructura y una transición verde".
Fundamentan que "Nuestro impulso por impuestos más justos no es radical. Más bien, es una demanda de retorno a la normalidad basada en una evaluación sobria de las condiciones económicas actuales. Somos las personas que invertimos en nuevas empresas, damos forma a los mercados de valores, hacemos crecer las empresas y fomentamos el crecimiento económico sostenible. También somos las personas que más se benefician del status quo. Pero la desigualdad ha llegado a un punto de inflexión y su coste para nuestro riesgo de estabilidad económica, social y ecológica es grave y crece cada día".
Convertir la riqueza improductiva en una inversión
"En resumen, necesitamos actuar ahora. Nuestra petición es simple: les pedimos que nos cobren impuestos a nosotros, los más ricos de la sociedad. Esto no alterará fundamentalmente nuestro nivel de vida, ni [provocará privaciones] a nuestros niños, ni dañará el crecimiento económico de nuestras naciones. Pero convertirá la riqueza privada extrema e improductiva en una inversión para nuestro futuro democrático común".
Así terminan su petición los firmantes: "La verdadera medida de una sociedad puede encontrarse no sólo en cómo trata a sus miembros más vulnerables, sino también en lo que exige de sus miembros más ricos. Nuestro futuro es de orgullo fiscal o de vergüenza económica. Esa es la elección. Les pedimos que den este paso necesario e inevitable antes de que sea demasiado tarde. Enorgullezcan a sus países y pongan impuestos a la riqueza extrema".