Asimismo, el BPS facilita el acceso a traslados, alojamiento y alimentación para personas del interior del país que necesitan atención especializada. También dispone de Ayudas Extraordinarias (AYEX) que cubren tratamientos esenciales como psicomotricidad, fonoaudiología, psicología y terapia ocupacional.
A pesar de estos avances, las familias de personas con autismo enfrentan múltiples dificultades, desde el acceso a un diagnóstico temprano hasta la integración en el sistema educativo y laboral. Muchas veces, la falta de formación y de recursos en centros educativos o de salud genera obstáculos en la vida cotidiana de quienes tienen TEA y sus cuidadores. La falta de oportunidades laborales es otra deuda pendiente que impide que muchas personas con autismo desarrollen su máximo potencial y alcancen su autonomía.
Un llamado a la acción
La sensibilización sobre el autismo no debe limitarse al 2 de abril. Es un compromiso diario que nos interpela a todos: docentes, profesionales de la salud, empresarios, vecinos y la sociedad en su conjunto. La verdadera inclusión comienza con el reconocimiento de la diversidad y la eliminación de prejuicios.
Encender una luz azul en este día es un gesto simbólico, pero lo realmente transformador es informarnos, apoyar a las familias y exigir políticas públicas que garanticen una sociedad más equitativa. Porque el autismo no es un mundo aparte, sino una forma distinta de habitar el mundo que todos compartimos.