Y es que la marea verde, surgida en el marco de la discusión por el aborto legal en Argentina, lejos de agostarse tras la aprobación de la ley 27.610, donde se regula el acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo, no ha hecho otra cosa que contagiar, crecer, expandir y abrazar la lucha de cientos de miles de mujeres por el mundo.
Y aquellos pañuelos que en el vecino país descansaban como recordatorio de una larga batalla ganada, saldrán nuevamente a las calles y a las plazas este #8M para enfrentar las amenazas del presidente Milei y su partido, que pretenden no sólo derogar derechos conquistados sino penalizar a las mujeres con cárcel, además de eliminar los eximentes en caso de violación.
Ante la creciente explosión de la extrema derecha que en nombre de la libertad y la defensa de la vida pretende asumir el control sobre el cuerpo de las mujeres, la marea verde se convertirá en una gran ola, una ola que se pondrá de pie en defensa del aborto legal seguro y gratuito y que levantará la voz y le pondrá el cuerpo a otras demandas sociales en este momento donde el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad ya no existe como parte de las medidas de recorte del gasto público.
La defensa de la soberanía, del territorio, de las fuentes laborales y el salario se enmarcan este año en una consigna aún mayor que involucra la defensa de la democracia, en días donde el Gobierno nacional juega pulseadas constantemente con el Parlamento, los gobernadores y las organizaciones de la sociedad civil.
Mientras tanto, en este rincón del sur, el movimiento feminista invita a las mujeres a ser parte del paro internacional de tareas para que de esta manera se visibilice la ausencia de las mujeres en todas las áreas de la sociedad.
El movimiento sindical, a través de su Secretaría de Género, convoca bajo la consigna “Ni un derecho menos, basta de retrocesos”, basando su plataforma reivindicativa en “el trabajo, el salario, una seguridad social justa, solidaria y sin fines de lucro, contra la pobreza, la violencia de género y la pérdida de derechos”, haciendo especial hincapié en la violencia hacia las niñeces que en las últimas semanas han sido las víctimas más visibles de la creciente inseguridad que vive el país.
También este mes de marzo abrirá la puerta hacia reflexiones y debates que seguro estarán presentes en este año electoral, donde quienes aspiran a ocupar el sillón de la Torre Ejecutiva tendrán que prestar el oído a las demandas de un movimiento feminista cada vez más fuerte y sólido en sus reivindicaciones y a estar dispuestos a asumir compromisos con el 52 % de la población de Uruguay según la estimación preliminar del censo 2023.
El #8M se ha transformado en una herramienta, en una acción, en una forma en que las mujeres pueden expresar su protagonismo en la sociedad.
Las mujeres del mundo entero van a parar y marchar levantando la misma voz y sosteniendo los mismos carteles porque la discriminación que atraviesa a las mujeres, en especial a las mujeres pobres, a las mujeres afro, a las mujeres migrantes, a las mujeres trans, a las mujeres en situación de discapacidad, a las mujeres privadas de libertad no hace diferencias según nacionalidad.
El #8M las mujeres tomarán las calles y esas calles se convertirán en un espacio seguro; en esas calles cantarán, bailarán, gritarán y se abrazarán porque saben que son protagonistas de un cambio de paradigma.
El #8M las mujeres van a parar y marchar por todas las mujeres; por las que no pudieron parar y por las que ya no están; en defensa de los derechos conquistados y también por lo que aún queda pendiente; porque otra sociedad es posible y porque su lucha es el motor de los cambios.