Para Palermo no se trata de “un tema que se pueda dejar a lo que determine el mercado. No es aumentando la oferta de juegos, habilitando o autorizando a varias empresas a que ofrezcan servicios de juegos y apuestas a través de diversas plataformas tecnológicas lo que va a determinar un beneficio social. Todo lo contrario”.
Sostuvo que en el juego “la libre competencia no es viable porque lleva, por ejemplo, a exacerbar la publicidad, utilizando herramientas como las promociones con cupones gratuitos o bonos, aprovechándose de la vulnerabilidad de la gente, ya que la estimulan y empujan a jugar. El juego online, en un marco de competencia, es una máquina de generar ludópatas y eso no es bueno para ninguna sociedad”.
Recordó que Uruguay “ha desarrollado un modelo para gestionar los juegos de azar que es casi único en el mundo y que viene funcionando muy bien desde hace muchos años. Eso es lo que creemos que hay que preservar y encontrar la forma de contemplar los juegos online cuidando lo que se ha construido”.
“La experiencia internacional muestra que en materia de prevención del juego problemático y de beneficios para el Estado, o sea, para la sociedad en su conjunto, los mejores resultados son los de aquellos países con sistemas como el que ya tenemos en Uruguay con un monopolio, sí, un monopolio del Estado, que concesiona, como en nuestro caso, la gestión de los juegos de lotería y de apuestas deportivas a los agentes de quinielas”, subrayó.
Precisó que “en un marco de competencia disminuye lo que se llama el win o margen bruto, o sea, la diferencia entre la recaudación global y lo que se paga por premios, porque los operadores usan, para captar más apostadores, mecanismos como los cupones o el aumento de los premios, y como el aporte a las arcas del Estado está condicionado por el win, en un marco de competencia disminuye el aporte al Estado. Este es otro de los motivos por lo que no estamos de acuerdo con el proyecto de ley que los diputados están evaluando en este momento”.