La reacción de Macron es instantánea:
una mirada de sorpresa, un giro brusco y un intento rápido de saludar a los medios con la mano. La tensión pareció continuar al descender las escaleras del avión, donde el presidente le ofreció el brazo a su esposa, un gesto habitual en ellos, pero ella lo rechazó, optando por apoyarse firmemente en la barandilla.
La explosión en redes sociales fue inmediata, con usuarios analizando cada detalle y creando sus propias teorías sobre lo sucedido. Ante el aluvión de comentarios, el Palacio del Elíseo se vio obligado a intervenir. Tras una inicial negación de la autenticidad de las imágenes, la oficina de Macron finalmente confirmó que eran verídicas. Un colaborador presidencial describió el incidente como una "inofensiva riña de pareja", mientras que otra fuente cercana al presidente insistió en que "fue un momento en el que el presidente y su esposa se relajaban antes del inicio del viaje, estaban bromeando. Es un momento de complicidad".
El propio presidente Macron intentó restar importancia al suceso, afirmando que no es la primera vez que "chifladas" tergiversan el contenido de sus videos. Esta controversia se suma a un episodio reciente en el que el Elíseo tuvo que desmentir la falsa acusación de que Macron había guardado cocaína en su bolsillo durante un viaje a Kiev, aclarando que era simplemente un pañuelo.
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