Vaselli mencionó que el Estado uruguayo, durante la comparecencia ante la ONU por el informe anual sobre derechos humanos, aseguró que la elección "iba a ser como correspondía". El organismo internacional cuestionó la posibilidad de que la Inddhh pase a estar conformada por representantes de partidos políticos, pero Uruguay negó rotundamente ese señalamiento. "Después nos encontramos con esto", contrastó Vaselli.
"No deberían pasar representantes de los partidos políticos, incluso algunos han tenido cargos", dijo la militante por los derechos humanos. "Tenemos otra gente que de pronto no se ve tanto que está en contra de derechos en los que hemos avanzado".
Juan Ceretta, abogado encargado de presentar el recurso, explicó a Caras y Caretas que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) es quien decide si se frena o no el acto administrativo mientras se investiga el recurso de nulidad. Sin embargo, admitió que no es probable que suceda. Esto significa que la elección podría seguir su curso mientras, a la vez, el TCA evalúa la nulidad.
El proceso del recurso de nulidad suele durar entre uno y dos años, por lo que, si no hay "sensibilidad política de decir tomemos nota de esto y arreglemos lo que está mal" y se determina la nulidad del acto administrativo, dentro de varios meses la Inddhh podría quedar acéfala. "Eso sería una pena porque va a haber miembros elegidos, si todo sigue igual, cuya legitimidad esté puesta en duda y que si se anula el acto hasta pueden caer".
Vaselli opinó que la posibilidad de presentar el recurso "es importante, tenemos esperanza de poder frenar al menos por un tiempo, nos pueden decir que no, pero vamos a seguir insistiendo y a intentar tener más apoyo a nivel internacional".
El artículo 46 de la ley de creación de la Inddhh establece incompatibilidades para las personas que aspiran a ser parte del consejo directivo, por ejemplo, "el ejercicio de actividades que pudieran afectar su independencia, su imparcialidad o la dignidad o prestigio" de la institución que vela por los derechos humanos.
Sobre el carácter moral de las determinaciones, que pueden ser difíciles de calibrar, Ceretta explicó que como "las resoluciones de la Inddh no obligan a nadie, tienen el valor moral de quien las emite" y "si el valor es moral la persona que pongas tiene que ser incuestionable. Si vos pones gente que no tiene prestigio en materia de derechos humanos, aunque sean buenas personas, va a tener poco valor lo que resuelvan".
La Inddhh ha sido fuertemente cuestionada desde su creación, especialmente desde sectores de derecha, que han dicho incluso que no debería existir. También se la ha acusado ser "frenteamplista", de tener intereses subrepticios cercanos a la política partidaria. Consultado acerca de estas críticas a la imparcialidad e independencia de la institución, Ceretta dijo: "Los ómbudsman son un estorbo, si no son un estorbo no están haciendo su trabajo".