En este sentido, el economista subrayó que el lugar de nacimiento no debería condicionar las oportunidades futuras. “Si uno nace en un hogar con carencias, no está en igualdad de condiciones para desarrollarse plenamente. Eso no es un país justo ni integrado”, remarcó.
El impacto económico
Más allá de la dimensión ética, Brum insistió en que la pobreza infantil también es un problema de viabilidad económica. “Un país que tiene a un tercio de su población menor de 18 años en la pobreza difícilmente pueda crecer sostenidamente. Esos jóvenes no van a convertirse en trabajadores productivos y calificados para insertarse en la economía del conocimiento, manejar computadoras o comprender cómo funciona la inteligencia artificial. Eso termina frenando el desarrollo del país”, advirtió.
El economista advirtió que la falta de oportunidades en la infancia repercute directamente en la productividad, en la capacidad de generación de capital humano y en la sostenibilidad de la seguridad social. “Si un tercio de los niños crece en la pobreza, se genera un contingente de futuros trabajadores informales, que no van a poder cotizar adecuadamente en el sistema previsional. Esto compromete el financiamiento de la seguridad social en el largo plazo”, explicó.
Para enfrentar el desafío
Brum presentó una propuesta que definió como un “banquito de cuatro patas”, es decir, un abordaje integral que combine diferentes medidas.
La primera pata consiste en aumentar las transferencias económicas hacia los hogares con niños. “Existe un mito de que los pobres no trabajan. En Uruguay no hay gente que viva de las transferencias, y el 20% de los pobres son niños. La evidencia indica que necesitamos transferir más recursos”, sostuvo.
La segunda medida apunta a la formación y recalificación laboral de los adultos, de modo de mejorar la inserción de esas familias en el mercado de trabajo.
La tercera pata se centra en el sistema de cuidados y la educación temprana. Brum explicó que muchos hogares pobres, en especial los monomarentales, trabajan menos horas no por falta de voluntad, sino por no contar con redes de cuidados. “Es clave extender las horas de cobertura y garantizar propuestas pedagógicas que compensen las carencias del hogar”, detalló.
Finalmente, señaló la vivienda como un problema estructural que afecta a la infancia. “El hacinamiento en los hogares pobres es brutal. Muchas familias con niños no cuentan siquiera con habitaciones suficientes. Eso impacta en el desarrollo y bienestar de los menores”, alertó.
Embed - Legítima Defensa 2da Dosis - 24 de Agosto - Entrevista a Carlos Moreira, Clara Romano y Matías Brum