"El libro tiene que ver con el peso inconciente que ponemos sobre los hijos e hijas de las trabajadoras sexuales sin darnos cuenta que, con ese estigma, lo único que hacemos es cerrarle los círculos y las posibilidades de poder cortar con ciertas cadenas. Son solo niños y se les hace cargar con pesos morales de adultos", añadió la activista.
Consultada por el título del libro, explicó que se utilizó la expresión hijos de puta porque son las palabras más utilizadas para "defenestrar" y "expulsar" a las niñas y niños que son víctimas de estas violencias. "Como la palabra es transformadora, buscamos generar conciencia desde ahí".
La violencia más notoria que padecen estos niños y niñas, contó la entrevistada, es la que viven en los entornos educativos. "Cuando mi hijo más grande empezó el jardín yo trabajaba en la calle, algo que era muy notorio porque vivimos en un pueblo chico. A mi hijo no lo invitaban a los cumpleaños de los compañeritos y cuando le organizamos su cumpleaños invitamos a toda la clase y no fue ninguno. A otra de mis hijas le decían que la madre changaba".
Para explicar qué tan fuerte suele ser la "etiqueta" con la que viven las trabajadoras sexuales, Nuñez contó una anécdota: "Cuando estuve cursando mi último embarazo tuve un problema de salud y me trasladaron a Montevideo. En ese entonces mi carné de asistencia no tenía mi nombre, decía meretriz".
En tal sentido, la activista manifestó que las expectativas respecto a las repercusiones del libro tienen que ver con lograr "que los hijos de las trabajadoras sexuales no pasen por lo mismo que tuvieron que pasar ellas durante su infancia".
El equipo que participó de la realización del libro Con qué sueñan los hijos de puta por esta conformado por Karina Nuñez; Lorena Campos,editora; Lucía Riera y Paola Gabo, ilustradoras, y el fotógrafo Agustín Labat.