Su vínculo con Marset
En septiembre pasado un informe reservado alertó al Ministerio Público Fiscal argentino de que un hombre vinculado a actividades criminales en Uruguay y al narco Sebastián Marset se había instalado en la Ciudad de Buenos Aires. La fiscal uruguaya especializada en estupefacientes, Angelita Romano, ya había empezado a asegurar la evidencia para pedir su detención con fines de extradición.
Durante varias semanas Luis Fernández Albín caminó por las calles de Flores como un vecino más. Nadie imaginaba quien era.
A través de la Red de Fiscales Antidrogas (RFAI) de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos, ambas fiscalías cruzaron información sobre movimientos financieros, comunicaciones y posibles cómplices. Ese trabajo derivó en un pedido urgente de detención enviado desde Montevideo a Buenos Aires.
Asi las autoridades argentinas tomaron conocimiento de sus vínculos con Marset, su sociedad con la banda de los Suárez en la guerra en Cerro Norte, y su papel en un atentado al INR lo colocaron como uno de los principales objetivos de la policía.
Finalmente, la jueza federal María Servini autorizó el allanamiento del domicilio investigado y ordenó detener a Fernández Albín con fines de extradición. La PFA ejecutó el operativo en simultáneo con tres allanamientos en Uruguay, donde fueron arrestados otros miembros de la organización. La emisión de la notificación roja de Interpol fue la última pieza de un procedimiento que no tuvo fisuras.
Internado en el INAU
Luis Fernández Albín estuvo internado en el Insituto Nacional del Menor (Iname, hoy INAU) de donde se fugó en reiteradas oportunidades. En una de ellas, con 13 años, cometió una rapiña por la que fue recapturado y nuevamente privado de libertad.
Continuó rapiñando hasta que con 20 años comenzó su carrera en el narcotráfico.