Victoria Phoyú de Santa Lucía y Alejandra Perdomo de Pueblo Nuevo (departamento de San José), las veterinarias asesinas tenían armado un esquema de estafa en el que cobraban entre 2.000 y 3.000 pesos para realojar a perros y gatos en un campo ubicado en Cerro Largo, pero terminaban matando a los animales y desechando los restos en un terreno baldío de la zona.
El abogado de los denunciantes Marcelo Fassiolo, en entrevista para Telenoche, explicó que la evidencia recopilada para el caso era abrumadora y que en todas las comunicaciones que sostenía la veterinaria (Victoria Phoyú) con las víctimas, solicitaba sumas de dinero para hacer el traslado de las mascotas.
"Era una realidad que no existía ese lugar en Cerro Largo y el destino que le iba a dar a las mascotas no era el que le prometía a las víctimas", agregó Fassiolo.
En contraparte el abogado de la veterinaria, Carmelo Arocha dijo que "ella no mató a los animales, en un solo caso practicó eutanasia" y comentó que lo que hacía su defendida era llevar a los animales lejos de Santa Lucía. Arocha expresó que "no los dejaba abandonados, los dejaba cerca de algún poblado y los dejaba con agua y alimentos".
El Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) que se encontraba realizando las indagatorias del caso, informó que con la condena impuesta a la veterinaria, podrán solicitar las evidencias a la Seccional para completar el expediente sancionatorio. Dicho informe, será elevado al Consejo Directivo Honorario (CDH) para que evalúe las sanciones correspondientes.