“Intentamos transmitir que esto es una enfermedad y que se puede salir de ella con apoyo y tratamiento”, señaló.
Un proceso que involucra a toda la familia
Gonzalo explicó que no existen soluciones universales para enfrentar los problemas de consumo, ya que cada situación presenta características particulares. En ese sentido, sostuvo que los tratamientos deben adaptarse a las necesidades de cada persona y su entorno.
“Los tratamientos son un traje a medida. Cada persona y cada familia viven una realidad distinta”, afirmó.
Asimismo, remarcó que la recuperación suele resultar más difícil cuando se enfrenta en soledad y destacó la importancia del acompañamiento familiar durante todo el proceso. Según indicó, las consecuencias del consumo problemático no solo afectan a quien lo padece, sino también a sus seres cercanos.
“La familia también se enferma porque se deterioran los vínculos y las relaciones. Por eso es importante acompañar tanto al paciente como a sus familiares”, expresó.
El grupo de prevención de recaídas funciona todos los jueves a las 18:30 horas y está abierto tanto a personas que atraviesan problemas de consumo como a familiares que buscan orientación y apoyo. Para participar, los interesados deben comunicarse previamente con Sanatorio Mautone.