La intervención se centra en el diseño y ejecución de una capacitación dirigida a un espectro de 300 trabajadores y trabajadoras del sector de la madera, que se encuentren en posiciones de “precarización laboral”, ya sea en seguro de paro, trabajo zafral o a demanda, aunque no de manera excluyente y también podrán participar personas que aspiren a profundizar su formación en la madera. Las acciones del curso serán llevadas a cabo en los departamentos de Tacuarembó, Durazno, Maldonado y zona metropolitana, por un grupo de trabajo que cuenta con vasta experiencia en la dirección de obras con Sistemas Constructivos No Tradicionales y con marcada orientación docente.
En otro punto, Leguísamo explicó que el sector forestal maderero “ha tenido un notable desarrollo y crecimiento económico en las últimas décadas, impulsado principalmente por la pasta de celulosa, pero la transformación mecánica -que incluye los aserraderos, la industria de la madera y la carpintería-, con un proceso productivo de gran potencial para agregarle valor, ha presentado un menor desarrollo relativo”. Según la coordinadora del proyecto “Más valor”, las causas son varias, como por ejemplo, “una menor concentración de instrumentos de promoción y ciertas limitaciones normativas para desarrollar construcciones basadas en el uso de la madera”.
Como una consecuencia directa del trabajo realizado por el Icudu -precisamente para impulsar el desarrollo del empleo industrial- desde algunos sindicatos relacionados a la construcción y la madera, se identificó como “preocupante” la situación de las y los trabajadores del sector que, frente al notable crecimiento en la dotación de tecnología de la rama -por no contar con formación reconocida a nivel formal- se ven relegados a realizar trabajos en el rubro de la carpintería de forma personal y eventual; precarizando su vida y su vínculo con el mercado laboral.
En este contexto, la empresa Enkel Group, un aserradero ubicado en Tacuarembó con un alto grado de automatización y que se encuentra en fase de desarrollo de una planta de madera maciza basada en el sistema de madera contralaminada, contactó al equipo de proyectos para pensar una iniciativa que logre atacar la escasez de oferta de mano de obra calificada para trabajar con métodos de construcción sustentados en nuevas tecnologías. No obstante, la iniciativa no está pensada únicamente para potenciar las posibilidades de las 300 personas que se capaciten, sino que hay expectativas ciertas de que se produzca una apertura real para que se sume más gente. En este sentido, también se previó que quienes culminen el proyecto “Más valor” pasen a integrar un registro de trabajadoras y trabajadores capacitados en la temática, para que tanto la empresa que creyó en el proyecto desde antes de su concreción, como así también otras que se podrán ir sumando o incluso el propio Estado, a través de acciones concretas en materia de construcción de vivienda y a partir de la política pública, pueda promover el acceso a puestos de trabajo a quienes se hayan capacitado y formado a través del proyecto RIDE del Instituto Cuesta Duarte y el Inefop.
La coordinadora del proyecto indicó que tal como se ha diseñado, el proyecto logrará abordar una doble problemática: “Por un lado, liderar la reconversión laboral de trabajadores y trabajadoras de sector de la madera -que mantiene vínculos débiles con el mercado laboral- y al mismo tiempo, promover el desarrollo de las potencialidades para generar capacidad productiva nacional con impacto real sobre el empleo”.