Una de las alternativas que manejan es dar agua de “mucha menor calidad”, la cuál no sería potable, pero sí serviría para “llenar la cisterna, bañarse y lavar el piso”. Según Montero, eso sería para una situación “extrema”, a la cuál no se ha llegado.
Tras el anuncio del aumento de la salinidad en el agua potable, el presidente de OSE sostuvo que se comunicó con médicos, los cuales le informaron que esto “no afecta la salud” de los habitantes, pero que depende de la tolerancia al aumento de sodio que tenga cada individuo, si puede consumir el agua o no. “En el nivel que estamos, el agua es potable”, afirmó.
Las lluvias y el “mea culpa”
Montero afirmó que las lluvias durante la semana de turismo, le dieron a OSE un margen de 10 días de abastecimiento, pero no fue suficiente para que los cursos de agua se regularicen.
En cuanto a la falta de información que se manejo por parte del organismos estatal sobre este tema, Montero dijo que “Si tengo que hacer un mea culpa lo hago” y que no se tuvo una buena comunicación sobre que el tema de la falta de agua potable “se iba agudizando”.