Ante la emergencia, se resolvió cortar la cuerda que mantenía unidos a los aproximadamente 20 integrantes del grupo. Uno de los cuatro militares que se hundieron inicialmente pudo ser rescatado con vida, mientras que los otros tres desaparecieron bajo el agua.
Los cuerpos fueron encontrados durante la madrugada y la mañana del viernes. Las víctimas fueron identificadas como el cabo de primera Carlos Leandro Gómez, el cabo Juan Rocha y el alférez Matías Vasella.
Qué busca determinar la investigación del Ejército
La investigación administrativa dispuesta por Stevenazzi procura reconstruir cómo se planificó y autorizó el ejercicio, cuáles eran las medidas de seguridad previstas y de qué manera se respondió cuando se produjo la emergencia.
En el entrenamiento participaban 20 efectivos del grupo de Buzos Tácticos y había cuatro embarcaciones de apoyo, con un total de 16 instructores.
Según afirmó el comandante en jefe del Ejército, se trata del primer accidente de estas características registrado en esa zona del río Uruguay, donde habitualmente se realizan este tipo de prácticas y por la que ya pasaron aproximadamente 900 buzos.
Ahora, el informe quedará en manos de la ministra Sandra Lazo, que deberá analizar los resultados y considerar si existen elementos que ameriten adoptar decisiones sobre las responsabilidades correspondientes.
Cómo evoluciona el militar que sobrevivió
Mientras avanzan las investigaciones, el teniente de segunda Brian Ruiz, que logró sobrevivir al accidente, presenta una evolución favorable en el Hospital Militar.
Según informó Subrayado, el efectivo ya puede alimentarse por sus propios medios. De todas formas, permanece bajo monitoreo constante de los equipos médicos para controlar su estado de salud.
La Fiscalía también investiga lo ocurrido
En paralelo a la investigación interna del Ejército, la fiscal de primer turno de Fray Bentos, Guillermina Chouy, inició actuaciones para esclarecer las circunstancias de las tres muertes.
La Fiscalía solicitó pericias, testimonios y autopsias como parte de las diligencias para reconstruir lo sucedido durante el entrenamiento y determinar si existieron responsabilidades penales.
De esta manera, el caso continúa por dos vías, la administrativa, dentro del Ejército, y la judicial, a cargo de la Fiscalía.