El proyecto contempla: Canchas multiuso para distintas disciplinas deportivas, pista de atletismo y espacios verdes abiertos, gimnasio comunitario y salas de entrenamiento, áreas para talleres formativos, culturales y recreativos, oficinas de atención estatal y programas sociales destinados a la juventud y las familias.
Su diseño busca integrar a vecinos, instituciones públicas, la Universidad de la República y organizaciones sociales bajo una misma visión: construir comunidad a través del encuentro.
Responsabilidad social y compromiso estatal
El Estado tiene el deber de garantizar derechos esenciales como el deporte, la educación y la cultura. Pero estos derechos solo se hacen reales cuando la comunidad participa, propone y se involucra.
Por eso, el Macropolideportivo debe levantarse como un ejemplo de responsabilidad compartida entre lo público y lo comunitario, un modelo donde todos los actores sociales asumen un papel activo en la construcción del bien común.
En palabras del pedagogo Paulo Freire, “la educación debe ser un acto de amor, por tanto, un acto de valor”. Desde esa mirada, el Macropolideportivo representa un acto de amor y valor colectivo: una respuesta concreta frente a la indiferencia y la fragmentación social.
El deporte como herramienta educativa y cultural
Diversos pensadores han destacado el valor del deporte y la cultura como motores de integración.
Pierre Bourdieu lo reconoció como un campo donde pueden reproducirse o transformarse las estructuras sociales.
Johan Huizinga habló del homo ludens, el ser humano que se construye a través del juego.
Y Freire nos recordó que la verdadera educación nace del diálogo y la participación.
Inspirados en esas ideas, el Macropolideportivo se propone enseñar a convivir, a cooperar y a crear comunidad, demostrando que el deporte no solo forma cuerpos: forma ciudadanos.
Una causa nacional
Invertir en la infancia y la juventud no es un gasto, es la inversión más importante que puede hacer un país. Cada niño o joven que encuentra un espacio donde desarrollarse es una victoria de todos.
El Macropolideportivo de Malvín Norte no va a pertenecer solo a un barrio: pertenecerá al país entero, porque simboliza un modelo posible de inclusión, esperanza y participación.
Uruguay necesita políticas que abracen a sus jóvenes y los reconozcan como protagonistas del presente. Hoy en plena discusión por el presupuesto, desde la comunidad, compartimos esta idea con algunos actores que tienen la posibilidad y responsabilidad de tomar decisiones políticas.
Este artículo intenta amplificar la voz de la comunidad de Malvin Norte para ser considerada a la hora de brindarle a los jóvenes este respaldo.
Este proyecto es un llamado a todos —Estado, universidad, sociedad civil y comunidad— a asumir la responsabilidad compartida de cuidar el futuro.
Porque cuando un joven encuentra su lugar, todo un país se pone de pie.
Por Andrés Betancor — Comunidad por la Inclusión y el Deporte