Pero varias muchachas supieron en la época de oro del club celebrar sus cumpleaños de 15, y varios otros cumpleaños y eventos se desarrollaban en el club, incluso la escuela de la zona utiliza hasta el día de hoy su gimnasio para su fiesta de fin de año.
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Con el paso del tiempo y el cambio de la sociedad pasando de una “colmena” a una más individualista, los clubes fueron los primeros en sentir la falta de participación, de asumir responsabilidades en las directivas de los clubes y gestionarlo.
Cuando la falta de participación de la gente su junta con una visión burocrática como la de las actualidades del Ministerio de Cultura, los días de supervivencia de los clubes están contados.
Camila Almada conoce bien este proceso pues sus abuelos están desde el 2012, Omar a atendiendo la cantina y su esposa en la cocina.
“Ellos empezaron ahí y a partir del 2015 se empezó como que a desvirtuar, por así decirlo, porque ya no empezaron a funcionar las cosas tan bien. Ya el tema económico de mi abuelo no se estaba solucionando, no estaba en caja. Y bueno, acá después lo que pasó fue que la Presidenta se fue y se llevó papeles. No sé si dentro de esos papeles había títulos y documentación importante. Mis abuelos siguieron en el establecimiento porque había más actividades. Una de las actividades era patín, que mi hermana chica estaba haciendo”, hace memoria Camila hoy que cuenta el proceso que deriva en la actual situación.
“Ellos se quedaron ahí en el club para seguir incitando a la gente que estaba a formar otra comisión y que se pudiera seguir regulando todo, otra comisión de la cual ellos no pueden participar porque trabajan ahí en un club. Entonces era como más una organización externa que ellos hacían, empujaban un poco a la gente a que se organizara para que el club pudiera seguir funcionando”
Olla Popular
“Empezamos exactamente el 20 de marzo del 2020 con la olla popular y el 20 de mayo del 2020 con el merendero. Primero empezó él (abuelo Omar) con mi hermana, porque mi abuelo siempre estuvo muy interesado por este tipo de movimientos sociales y principalmente ayudar a la gente. Y bueno, estos compañeros le dijeron “vamos a juntar unas leñas, compramos una verdura entre todos y empezamos con una olla popular. Y bueno, con todos los cuidados, porque también ya estábamos empezando con el tema del Covid, empezaron más o menos un grupo de cinco o seis personas junto a él, ese 20 de marzo”.
Junto con el Covid en una zona castigada por la pobreza el crecimiento de gente necesitada de una vianda creció rápidamente cuenta Camila.
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“En un principio eran quizás 20 personas. Nosotros en el 2020 no recibíamos ninguna ayuda y no contábamos con la leche en polvo. Entonces nos donaban, me acuerdo Conaprole mismo, por un compañero que teníamos conocido, nos donaba. Entonces nosotros hacíamos lunes, miércoles y viernes y los días del merendero atendíamos capaz 30 personas. Y nosotros le pedíamos que nos dijeran para cuántas personas eran. Bueno, somos seis. Entonces nosotros anotábamos en el cuaderno seis y dábamos una botella, un poco más de leche, por ejemplo. Esto lo hacíamos para saber para qué cantidad de personas estábamos más o menos cocinando, en cuanto a porciones y eso. Porque ya, por ejemplo, si un día de la semana se “movía menos”, entre comillas, a principio de mes que uno tenía una asignación o una jubilación, no teníamos tanta cantidad de gente, entonces como que le íbamos haciendo un control y no que pasara o que nos falte o que nos sobre mucho. En plena pandemia eran 80 personas y en total de viandas nos manejamos entre 360 viandas aproximadamente y 400 por día”.
En la zona se han instalado muchos refugios y si bien la cantidad de gente que acudía a la olla fue siendo cada vez menos, al igual que los apoyos recibidos, hay una población en situación de calle muy fluctuante.
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Uruguay... tropezando
Camila cuenta que en determinado momento la olla fue intervenida por el clúster empresarial Uruguay Adelante que dio un combate feroz a la Coordinadora de Ollas Populares, y luego de lograr que algunas ollas se fueran de la Coordinadora y dependieran de la organización progubernamental, esta también les soltó la mano.
“Un vecino que era parte de la comisión fue el que consiguió contacto con Uruguay adelante. Nosotros obviamente, bienvenido sea, pero después empezamos a ver el carácter político que le daban en realidad y más bien era un control y recibíamos visitas cada dos meses que nos decían no es una inspección pero no había una intención como de trabajar a la par. Bueno, yo les proveo, les doy los insumos, ustedes se hacen cargo de todo y me van a dar los datos. Lo cual se nos complicaba y se nos dificultaba porque no podíamos pedir datos concisos".
"La gente tenía miedo en sí, había mucha gente que tenía miedo. Me acuerdo clarito. La excusa de Uruguay Adelante era tener los datos de los niños para ver si estos niños tenían un control policlínico, lo cual obviamente todos no, pero después de darle los datos no teníamos más noticias y la gente asustada dejaba de ir porque pensaba que le iban a sacar la asignación o algún pesito de jubilación".
"Y ahí fue cuando decidimos no brindar más datos. Podíamos brindar cantidad de gente sin ningún problema. Te brindo qué cantidad de gente, pero datos no brindamos más”. Desde el 2021 está al menos el Plan ABC de la Intendencia de Montevideo”.
Políticas de inquisición
Camila cuenta del proceso que exigía el MEC para no retirar la personería jurídica sin tomar en cuenta, a pesar de intervenirlo, la crisis social de participación y la intriga de caudillos políticos barriales.
“Nosotros más o menos el mismo 2020, con todos los cuidados por la pandemia hicimos una asamblea general, y definimos hacer una comisión de emergencia y transitoria, sin un cargo a cada uno, pero todos en una área específica. Por ejemplo, teníamos compañeros que trabajaban en la construcción y querían integrar una comisión de mantenimiento, otros en lo administrativo, funcionando lo más parecido al estatuto y las reglas de club.
Pero hubo un tema de manejo político porque nos denunciaron porque nuestro merendero se llamaba 20 de mayo porque fue la fecha que se inauguró pero hacían ver como que tenía que ver con el tema de la marcha por los desaparecidos.
En el año 2021 después de que nosotros empezamos a intentar regular todas las situaciones de las que se nos impone, se nos intima, por así decirlo. Y la resolución del MEC es poner un interventor por seis meses, cancelar nuestra personería jurídica también por seis meses y que nosotros llamemos a elecciones. A todo esto, al interventor, estos seis meses que está, tenemos que pagarle $36mil pesos y respondemos al doctor Gastón Llanero, que fue la persona que está de director del Ministerio, que la situación de la pandemia genera que obviamente no esté esa plata para poder pagar. También le empezamos a decir que nosotros tenemos intención de regular todo, pero que somos una comisión de emergencia y transitoria, pero nos cancela la personería jurídica y exige se llamen a elecciones. Si estamos cancelados de personería jurídica no podemos llamar a elecciones. La que tendría que hacer eso sería la interventora. Esa situación se prolonga. Mientras nosotros esperábamos la acción de la interventora, nosotros siempre nos mantuvimos dentro del establecimiento, siempre hicimos la olla todos los días. Otra de las cosas que se acusaba era que mi abuelo hacía usufructo de la cantina. Creo que eso fue lo más grave, porque mi abuelo en realidad siempre pidió la regularización de ahí como trabajador, y él no se lleva un solo peso. O sea, literalmente nosotros estamos ahí para ayudarlo, porque él no tiene para contratar una empleada. Yo voy y lo ayudo yo, y bueno, y estoy con él ahí, no hay otra intención. Pero aparte de todo eso, es que la cantina, o sea, lo que mi abuelo juntaba con la cantina era para pagar las cuentas, porque mi abuelo paga todos los meses 8 mil pesos de agua porque es tarifa comercial”.
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La opinión de la interventora a pesar de que no puede desconocer la precaria situación en la que viven los vecinos de la zona, impulsa el cierre del club.
“Cuando nosotros recibimos a la interventora, si bien ella reconoce la tarea que nosotros estamos haciendo, no reconoce de que el lugar debería de seguir abierto, porque no tiene su carácter social. Esto se llama Club de Bochas Bage, y nosotros ya hace muchos años que no se hacen las bochas, porque siempre es para un problema o algo en la Federación (de bochas). Y nosotros cuando tenemos la entrevista con la interventora le decimos: “Mira que nosotros ya no nos reconocemos como club de bochas, porque nos reconocemos como un club social y deportivo. Le empezamos a explicar del proyecto que nosotros tenemos de acercar el club al barrio, la olla y el merendero todavía siguen funcionando, festejamos el Día del niño, la fiestas de fin de año de los vecinos donde cocinamos alguna comida rica, la fiesta de fin año de la escuela Nº 195, hicimos talleres de sexualidad, conseguimos una donación de libros, entregamos ropa para el invierno, y pensábamos instalar circuitos deportivos porque el gimnasio es enorme. Nosotros nos dedicábamos todo el día ahí adentro, desde que abría hasta las veinte horas, hasta las 23 a veces, pero la decisión del MEC es que nos vayamos del local que quedará vacío, con gente si tener donde comer, para el Estado”.
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