Motivos para la esperanza
Pero pronto encontró motivos para la esperanza. “Este Papa tiene cancha”, afirmó, en referencia a la trayectoria de Prevost como misionero en Perú y obispo de Chiclayo, donde convivió con comunidades humildes y conoció de primera mano las urgencias sociales del continente. “Tiene conocimiento de la problemática social. No se la contaron. La vivió.”
Verde también subrayó el simbolismo del nombre elegido, León XIV. Para él, se trata de un guiño a la línea del Papa León XIII, quien en el siglo XIX puso las bases de la doctrina social de la Iglesia. "Su nombre nos habla de una continuidad con el Papa Francisco", opinó, pero también resaltó ciertos gestos estéticos más tradicionales que podrían estar buscando tender puentes entre los distintos sectores de la Iglesia. “A priori veo un Papa que viene a unir extremos, a hacer de puente, como está llamado todo pontífice.”
Consultado sobre los desafíos que enfrenta la humanidad —guerras, hambre, desigualdad— y el rol del Papa frente a estas crisis, Verde fue claro. "El Papa no es quien va a resolverlo todo, pero sí puede aportar mucho. Y la gran esperanza es saber que este nuevo Papa conoce en carne propia esas realidades. No las aprendió en un libro”.
Finalmente, compartió una reflexión que le llegó a través de sacerdotes que conocieron a Prevost en su época misionera. “Me dijeron que ‘Es un tipazo... Sencillo, escucha más de lo que impone. No echa leña al fuego, trata de iluminar’”.
León XIV asume el papado en tiempos de fragmentación global, dentro y fuera de la Iglesia. Pero si algo dejó claro la voz de Verde es que, al menos en este rincón del sur del mundo, hay expectativa, hay esperanza y —como él mismo lo expresó— "hay ilusión" de que este nuevo Papa sea, ante todo, un pastor con olor a pueblo.
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