El modus operandi de los estafadores involucró una estrategia bastante elaborada. Luego de citar a los profesionales para una supuesta reunión de trabajo en las afueras de la ciudad, contactaban a los familiares haciéndoles creer que sus seres queridos habían sido secuestrados y que debían pagar un rescate para garantizar su seguridad.
Dos arquitectos se dirigieron a Piedras Coloradas, mientras que una decoradora se trasladó a Porvenir bajo el pretexto de realizar trabajos de remodelación. Cuando llegaron al lugar de la cita, los estafadores los amenazaron de muerte y se identificaron como miembros de un cártel de droga, alegando que estaban siendo apuntados por un francotirador.
Los ciberdelincuentes mantuvieron a las víctimas en el lugar, amedrentándolas y exigiendo los números de teléfono de sus familiares. Todo este proceso se llevó a cabo a través de llamadas telefónicas. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo sin que se materializara ninguna amenaza, los profesionales comenzaron a sospechar que estaban siendo víctimas de una estafa y abandonaron el lugar.
Por su parte otra profesional logró evitar el intento de estafa al reprogramar su encuentro para más tarde en el día, lo que le dio tiempo para detectar la falsedad de la situación. Los estafadores intentaron persuadirla utilizando un pretexto absurdo sobre la compra de una hacienda.
La Policía y la Fiscalía continúan investigando estos incidentes y advierten a la población sobre posibles estafas similares. Se insta a las personas a denunciar cualquier situación sospechosa al número de emergencia 911 o a la comisaría más cercana. El comisario general William Pereira enfatizó la importancia de mantenerse alerta en todo momento ante cualquier actividad inusual.