Algunos actores políticos (Castaingdebat, Gabito) han dicho públicamente que para ellos no se puede hablar de situaciones de hambre en Secundaria, ¿cómo toman estos dichos ustedes que conviven con los estudiantes?
FP: Eso es lo primero que nos resulta problemático, la idea de que estamos creando un relato sobre esta situación cuando hablo por todas y todos mis colegas docentes que tenemos que estar ahí enfrentando el "profe tengo hambre, no comí nada", con lo que implica en la carga emocional y mental de un adolescente ponerse en ese lugar, es vergonzante para ellos plantear que tienen hambre o lo plantean cuando no se aguanta más. A quienes estamos en la primera línea atendiendo estas situaciones, dejando el corazón ahí dentro porque muchos colegas lo han manifestado, que si es necesario poner del bolsillo propio se pone, hacer colectas, salir por el barrio. En el km 16 hicimos una olla popular y tener que ver estudiantes tuyos en la fila de la olla y la canasta buscando lo básico para la supervivencia es muy fuerte. Decir que eso no se transmite por la vía formal cuando uno tiene por ejemplo las becas MEC que son de apoyo económico para estudiantes, les dan 3 cuotas de 4.000 en el año y tenés liceos donde se anotan 200 o 300 y se dan 30. Se describe en detalle las situaciones económicas, de vivienda, empleo, cantidad de hermanos en edad escolar. El Estado tiene los datos con creces. Está claro que es necesaria una política de compensación. Se plantea también en las partidas, que además quiero enfatizar que el tema de las partidas de acompañamiento genera desigualdad en los liceos, esto sucede a nivel macro pero se profundiza en las zonas de la periferia de Montevideo donde se han dado la mayor cantidad de denuncias. Cuando una partida que tiene para útiles, materiales, mobiliario se tiene que destinar casi completamente a alimentación al liceo se le quita la posibilidad de invertir en materiales, en cuestiones que tengan que ver con lo estrictamente educativo. Como las partidas son con muy pocas diferencias entre un liceo y otro, todo lo educativo queda en un segundo plano por tener que atender esto. El dato mata al relato. Cualquier autoridad que quiera puede ir a los liceos y ver cómo intentamos desplegar los mecanismos para que los adolescentes tengan que ir a pedir comida, hablo por todos y todas al decir que hacemos las mil y una vueltas para hacer de eso un ambiente ameno, no tenemos un lugar específico como un comedor. En Primaria cuando se llevan las viandas para Secundaria la alimentación que se mide es para un niño no para un adolescente. Se ha planteado en numerosas ocasiones y es terrible que se quiera decir que no hay datos. Se ha denunciado por todas las vías: sindicales, bipartitas, notas desde los liceos. Está ahí la realidad.
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