Terreno movedizo
Abdala señaló que el mundo del trabajo atraviesa un escenario de incertidumbre, al que definió como un “terreno movedizo”, debido, entre otros factores, a la revolución tecnológica que está modificando las formas de producir y trabajar.
“Todo el mundo del trabajo es arena movediza, es terreno movedizo. Si a eso se agrega que hay una revolución tecnológica en curso que trastoca todas las maneras de trabajar y producir, bueno, en realidad está todo en cuestión”, afirmó.
Ante ese escenario, planteó que la respuesta no debería limitarse a una estrategia defensiva frente a los cambios, sino que debería apuntar a identificar nuevas posibilidades de desarrollo. Entre ellas mencionó la necesidad de aprovechar las características demográficas y territoriales de Uruguay y fortalecer los vínculos entre el sistema científico y tecnológico, las empresas y los trabajadores.
Aprovechar limitaciones
Para Abdala, el país debe transformar algunas de sus limitaciones en oportunidades y desarrollar sectores productivos que todavía no existen. En ese sentido, destacó la importancia de generar una mayor articulación con el ámbito académico y científico.
Desde su perspectiva, tanto el Foro de Referentes Industriales como el proyecto País Industrial pueden ser entendidos como una estrategia de largo plazo y como una forma de transferencia entre generaciones. “Dejarle un país mejor a la juventud”, resumió.
Adaptar la industria
Por su parte, el presidente de la Cámara de Industrias, Leonardo García, destacó la importancia del nuevo ámbito para coordinar el trabajo de los equipos técnicos de ambas organizaciones y avanzar en una estrategia orientada a fortalecer el sector industrial.
García sostuvo que existe una relación directa entre el desarrollo de la industria y la capacidad de los países para mejorar sus niveles de desarrollo. En ese marco, planteó que Uruguay debe apuntar a contar con una industria más competitiva y capaz de insertarse en los estándares internacionales.
Uno de los principales desafíos, según señaló, es la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos. “El cambio tecnológico es inminente, no es algo que podamos detener”, afirmó.
El objetivo, agregó, es determinar de qué manera esas transformaciones pueden incorporarse a la producción y, al mismo tiempo, preparar a los trabajadores para los nuevos requerimientos.
García remarcó la necesidad de reconvertir y capacitar al personal que actualmente trabaja en la industria para facilitar su incorporación a procesos productivos más modernos. En ese punto destacó el papel que puede cumplir Inefop dentro del proceso, especialmente desde la perspectiva de la formación y la reconversión laboral.