El relevamiento, fue realizado junto a la Usina de Percepción entre el 21 y el 24 de noviembre de 2025, confirma la alta penetración de estas prácticas en la sociedad uruguaya y abre una discusión más amplia sobre regulación y juego responsable.
El 5 de oro es el más frecuente
El perfil del apostador más frecuente se concentra en hombres mayores de 45 años residentes en Montevideo. Además, se observa una correlación directa entre nivel socioeconómico y participación: a mayor ingreso, mayor frecuencia de juego. Este dato introduce un elemento relevante para el análisis, en tanto cuestiona la idea de que el juego se concentra exclusivamente en sectores vulnerables.
En cuanto a las preferencias, el tradicional Cinco de Oro se consolida como el producto más elegido, con un 86% de menciones entre los jugadores habituales. Le siguen la Tómbola (66%) y las Raspaditas (50%), configurando un mapa donde predominan los juegos clásicos frente a otras modalidades emergentes.
El canal presencial continúa siendo dominante: más del 60% de los apostadores realiza sus jugadas en puntos de venta físicos, mientras que el juego online representa el 12% del mercado. Este dato sugiere que, pese al avance de la digitalización, la red tradicional de agencias mantiene un peso decisivo en la estructura del sector.
El estudio también aborda la percepción social en torno al juego responsable. Un 43% de los encuestados considera que es posible apostar sin desarrollar conductas problemáticas, mientras que un tercio rechaza la estigmatización del jugador, manifestando su desacuerdo con la idea de que quienes juegan necesariamente tienen problemas. Estos resultados reflejan una visión más matizada del fenómeno, alejada de enfoques exclusivamente patologizantes.
Motivaciones de los montevideanos
En términos de motivaciones, la ilusión de obtener un premio significativo aparece como el principal motor (52%), seguida por el entretenimiento (20%). A su vez, los datos económicos relevados indican que la mayoría de los jugadores mantiene niveles de gasto acotados: el 64% destina menos de 500 pesos semanales y el 78% asegura no haber recurrido a préstamos para jugar.
La encuesta de la DNLQ no solo dimensiona el alcance del juego de azar en Uruguay, sino que también instala elementos clave para el debate público. En un contexto regional donde crecen las discusiones sobre regulación, publicidad y plataformas digitales, la evidencia presentada ofrece una base empírica para pensar políticas que equilibren la recaudación estatal, la protección de los usuarios y la prevención de conductas de riesgo.