“La mínima medida que podemos tomar desde el Parlamento para darle la bienvenida al papa León”, sostuvo el legislador, quien también llamó a utilizar los colores de la Santa Sede.
Goñi argumentó que la iniciativa no debería entrar en conflicto con la laicidad del Estado, ya que la bandera del Vaticano identifica a otro Estado. En ese sentido, recordó que Uruguay mantiene una política de apertura hacia las naciones del mundo.
Consultado sobre la posibilidad de aplicar el mismo criterio a otras banderas o personalidades, el diputado distinguió al papa de otras figuras públicas. Lo definió como una figura de paz, democracia, diálogo y fraternidad, y señaló que no todas las personalidades generan las mismas valoraciones.
El Palacio Legislativo y los límites de la laicidad
La posición que mantiene el entorno de Carolina Cosse es diferente. Según fuentes parlamentarias consultadas por Telenoche, la presidenta del Senado sostiene el criterio de reservar la iluminación del Palacio Legislativo para campañas de bien público de alcance general.
Ese mecanismo se ha utilizado, entre otras ocasiones, durante el mes de concientización sobre el cáncer de mama, el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo y las actividades vinculadas a la diversidad.
Desde el equipo de Cosse entienden que el Parlamento es la casa de la democracia de un Estado laico y que la bandera del Vaticano representa a una religión en particular.
La discusión plantea así una cuestión institucional: ¿iluminar el Palacio con los colores de la Santa Sede constituye un gesto diplomático hacia otro Estado o implica una distinción simbólica a una confesión religiosa?
Mientras la visita papal se acerca, la decisión permanece pendiente y el debate expone distintas interpretaciones sobre cómo deben convivir las expresiones de reconocimiento institucional, la pluralidad y la tradición laica uruguaya.