"Llegamos y lo primero que vimos fue a la señora con el bebé y a otra persona más, le pedimos que se alejara de ahí porque vimos que estaba en peligro, yo la controlaba de abajo y esperé que mi compañero subiera para poder bajarlas. Convencimos a las señoras y yo las estaba esperando abajo para ayudarlas a calmarse", comentó.
Germán, por su parte, no dudó en ingresar al apartamento cuando todavía el polvo de las paredes destruídas inundaba el lugar y el riesgo de nuevos desprendimientos se convertía en una amenaza.
"Pensábamos que era un andamio que se había caído, fuimos, vimos todo el desastre y nos dividimos, yo entré y ella quedó en el hall atendiendo pacientes y yo traté de ayudar a bajar lesionados, fue bastante atípica la mañana, por suerte salió todo bien", explicó.
"Había un señor que tenía las piernas fracturadas, estaba bajo una parte que tenía peligro de derrumbe del techo y ya se le había derrumbado una parte. Yo no lo podía mover porque estaba solo en ese momento y en el mismo apartamento había dos señoras más, una que tenía movilidad y la otra que no la tenía. Otro chico entró conmigo y entre los dos retiramos a la señora que no se podía mover (...) y al otro señor tuve que esperar a que llegaran los Bomberos porque había que retirar el escombro de las piernas", contó Germán.
"Yo vi a la señora salir con los dos chicos y dije 'dámela, me la llevo', agarré un patrullero, me la llevé y después les pedí que me llevaran de nuevo y seguimos trasladando gente", concluyó Melisa.