Se encendieron las alarmas
La OPS/OMS encendió las alarmas este mes tras marcar el “aumento importante” y “rápido” de casos del subclado K de la influenza A (H3N2), sobre todo en Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá. En Reino Unido, por ejemplo, el repentino brote de casos derivó en la saturación de hospitales y el cierre temporal de escuelas.
La influenza cambia naturalmente, con subclados (ramas evolutivas) del mismo virus. Si bien por estas fechas la cepa H3N2 es común en el hemisferio norte, lo novedoso fue la circulación del subclado K. Se le denominó “súper gripe” porque produce brotes más grandes por generar una evasión de la respuesta inmune, pero no necesariamente por cuadros más graves.
“Hasta el momento, no se ha documentado un cambio significativo en la gravedad clínica, en términos de hospitalización, ingresos a cuidados intensivos, o defunciones. No obstante, las temporadas dominadas por el subtipo A (H3N2) suelen asociarse con mayor gravedad, especialmente entre las personas mayores”, marcó OPS el 11 de diciembre en un comunicado.
Los síntomas de la H3N2 son como los de otras variantes de la gripe: fiebre, dolor de garganta, secreción nasal, dolor en las articulaciones, tos y fatiga. Mientras que su transmisión también es igual que otros virus de la gripe: gotitas que se transmiten al hablar, tocar superficies contaminadas y acudir a lugares cerrados.
De manera que la prevención de los contagios es similar a otros subtipos de influenza: lavarse las manos, cubrirse la boca al toser o estornudar, y quedarse en casa en caso de fiebre u otros síntomas.
La OPS/OMS planteó la importancia de vigilar “estrechamente” la evolución del virus, “asegurar la preparación ante una posible actividad temprana o más intensa durante la temporada 2025-26” de casos de H3N2, y que “en especial” los adultos mayores y personas con factores de riesgo reciban la vacuna antigripal para protegerse individualmente y reducir la presión sobre los sistemas de salud.