El sacerdote cuestionó las denominaciones que históricamente han identificado a estos barrios como «marginales» y planteó que esa condición no puede reducirse a una ubicación geográfica. La marginalidad, sostuvo, también se expresa en las dificultades para acceder a oportunidades, construir un proyecto de vida, recibir una educación que permita desarrollarse y sentirse reconocido por el resto de la sociedad.
Desde esa perspectiva, Coimbra considera que la visita papal tiene una dimensión que va más allá de lo religioso. La llegada de una figura de relevancia internacional a un territorio habitualmente asociado con las carencias y los problemas sociales supone, en su interpretación, un gesto de atención hacia una población que pocas veces ocupa el centro de la agenda pública.
Mirada en Casavalle
«El hecho de que el Papa venga acá, que la Iglesia ponga su mirada en esta zona, hace que por primera vez para muchos no estén al margen, estén en el corazón, estén en el centro, en el regazo materno de la Iglesia», expresó.
El párroco entiende que ese reconocimiento contribuye a fortalecer la dignidad de los habitantes de Casavalle, que no deberían ser definidos exclusivamente por las dificultades de su entorno o las condiciones socioeconómicas en las que viven.
«Los hace sentir como lo que son, dignos, especialmente amados por Dios», afirmó Coimbra, desde su perspectiva pastoral.
El sacerdote, que anteriormente se desempeñó como ecónomo y director del Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo, conoce de cerca la realidad del territorio y las distintas iniciativas sociales que impulsa la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe junto a la comunidad.
Su reflexión vuelve a poner sobre la mesa una discusión que excede el ámbito religioso: la persistencia de las desigualdades territoriales y las formas de estigmatización que pesan sobre determinados barrios de Montevideo. Casavalle suele aparecer en la agenda pública asociado a la pobreza, la inseguridad y las dificultades de acceso a servicios y oportunidades, mientras que sus habitantes también construyen cotidianamente redes comunitarias y experiencias de organización.