Los datos eran almacenados en un banco de ADN de Policía Científica y durante todo este tiempo se fue cotejando con muestras de las personas privadas de libertad en distintas causas penales.
La constancia de este procedimiento técnico permitió que la investigación liderada por el juez de Rocha, Juan Giménez Vera, encontrase la punta del ovillo para el esclarecimiento del caso.
El dato clave llegó en la causa del triple crimen de los marinos ocurrido en el Cerro a fines de mayo de 2020 En esa ocasión, Juan Manuel Escobar, Alex Guillenea y Alan Rodríguez fueron ejecutados a balazos por el exmarino Jonathan Bragundi, oriundo de Rocha.
Una muestra, perteneciente a un detenido en el caso, tenía un “mapa” muy similar al encontrado en la toalla y en el DNI de Lola Chomnalez.
La Policía Científica determinó entonces que uno de los autores podía pertenecer a la familia de ese recluso.
Así se llegó a una persona que había sido procesada por una violación realizada en 2009 en el barrio La Aguada de La Paloma.
Los investigadores identificaron a Leonardo David Sena, de 39 años, quien era pariente del recluso por línea materna. Su madre había tenido 11 hijos y dio uno de ellos en adopción, que resultó ser el ahora acusado.
Al identificar a Sena se conoció que para la época del crimen de Lola, se encontraba realizando changas en Rocha, y en los últimos años se había instalado en el Chuy donde trabajaba de ayudante de panadero.
Con estos datos se ordenó su detención.