El autor de los disparos, de 42 años, estaba en prisión y era el único que hasta ayer no tenía condena. Los otros condenados en esta causa son Mauro Machado, la nueva pareja de Moraes en el momento del crimen, que fue a 24 años de prisión por los mismos delitos que le imputaron a la mujer; Leticia Giachino, amiga de Moraes, condenada a 8 años de prisión como cómplice; Mathías Guarteche, condenado a 24 años por homicidio muy especialmente agravado; Carlos Alberti, sentenciado a 25 años de prisión; y Franco Silvera, imputado como cómplice y condenado a prisión por 8 años.
Sexo, dinero y mansiones
En el año 2004 el matrimonio de Moraes y Vaz adquirió dos padrones baldíos a nombre de Leticia, una amiga de la pareja, donde posteriormente construyeron dos mansiones que llamaron "Gispy Queen", en el barrio Beverly Hills de Punta del Este.
Según se supo a partir de la investigación del caso, el patrimonio de la pareja incluía autos de alta gama, inmuebles y cuentas bancarias con importantes sumas de dinero.
Al año siguiente, en 2005, la pareja se separó pero siguieron viviendo juntos hasta 2015. Antes y después de la separación, Moraes y Leticia organizaban fiestas swingers con servicios de prostitución para clientes selectos en esta mansión.
En 2012 un magnate brasileño compró la mansión por 1.300.000 dólares, pero contrató a Moraes como administradora, junto a Vaz y a Leticia.
Edward Vaz había sido víctima, según la Fiscalía, de violencia y amenazas por el nuevo novio de su expareja y cedió la mayor parte de sus bienes a condición de ver a sus hijos y de que no lo molestaran más, pero ese acuerdo no se cumplió.
Antes de su asesinato, Vaz había consultado con un abogado, había hablado con testigos y tenía firmada una demanda por los bienes, que sería presentada luego de la feria judicial de julio del 2018. Sin embargo, Moraes y su nueva pareja habían puesto en marcha un plan para quitarle la vida y evitar que se hiciera con los bienes.