El primer episodio ocurrió el 28 de octubre. En esa ocasión, la bolsa de huesos contenía un cráneo y una tibia.
La denuncia fue presentada ante la Policía, que inició una investigación. Las autoridades no descartan que se trate de una intimidación para que la mujer deje de buscar a los desaparecidos durante la dictadura.
El caso ha generado una gran indignación. Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, organización que representa a los familiares de las víctimas de la dictadura, condenó los hechos y exigió a las autoridades que investiguen a fondo y que garanticen la seguridad de la denunciante.
“Estos hechos son una grave amenaza a la libertad de expresión y al derecho a la memoria”, señaló la organización en un comunicado. “Exigimos a las autoridades que investiguen a fondo y que garanticen la seguridad de la víctima”.
En una primer comunicado ya habían destacado que a “50 años del golpe de Estado”, continúan “encontrándose con narrativas negacionistas que buscan destruir y detener una lucha sostenida desde los rincones más solidarios” de la sociedad. “Estas narrativas y prácticas reflejan la impunidad latente que no hemos logrado desterrar”, agregaron.
Tras el suceso, la organización exigió que se tomen “todas las acciones necesarias para identificar a las personas responsables de este suceso y que se haga justicia conforme al debido proceso”.
La dictadura cívico-militar en Uruguay duró entre 1973 y 1985. Durante ese período, fueron asesinadas o desaparecidas más de 170 personas.