Las problemáticas locales también son parte de la plataforma reivindicativa de la Coordinadora, aseguró la vocera. “Nos manifestaremos contra la violencia estructural que nos mata, contra los feminicidios, contra las desapariciones de mujeres, contra las violaciones y los abusos, que cada vez son más visibles”. También señaló la preocupación por la situación de las cárceles de mujeres, resaltando el aumento exponencial debido al endurecimiento de las penas por microtráfico, consecuencia de políticas como la Ley de Urgente Consideración (LUC) instrumentada por el actual Gobierno. “Si bien cada tanto se mencionan cifras preocupantes sobre el aumento de la población carcelaria femenina y sobre el hacinamiento, nadie habla del entorno de esas mujeres, que muchas veces tienen infancias a cargo, que quedan en manos del Inau o de algún familiar. A nosotras también nos preocupa ese entorno, porque detrás de esa mujer que está privada de libertad, hay otra mujer que tiene que hacerse cargo de las niñas y niños o de llevarle la comida, estando en situaciones de extrema vulnerabilidad”.
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En la foto: María Delia Cúneo.
Foto: Meri Parrado
Cambios en la investigación de femicidios
Según anunció el mes pasado la Fiscalía General de la Nación (FGN), a partir de abril las investigaciones de casos de femicidios pasarán a la órbita de las fiscalías de Homicidios y ya no estarán a cargo de las fiscalías de Violencia Doméstica y Violencia Basada en Género. Desde FGN argumentaron que este pasaje permitiría prestarles una mayor atención a los casos, ya que las fiscalías de Violencia Doméstica se encuentran desbordadas. Consultada por la efectividad de este cambio, Cúneo expresó que “si bien promete un mejor tratamiento de los feminicidios, no garantiza un abordaje adecuado de la violencia patriarcal”.
Y aclaró: “Todavía no tenemos una posición al respecto como colectivo. En mi opinión personal, este cambio tiene varias dificultades, una de las mayores es la falta de formación de los operadores jurídicos, lo que hace que la perspectiva de género para juzgar algunas situaciones no esté presente. En este sentido, sería relevante una formación adecuada para los operadores jurídicos, pero sabemos que nunca hay recursos para las capacitaciones. Hemos tenido varios casos en los que un feminicidio no fue sentenciado como tal, sino como un homicidio agravado. Y no es un tema de reclamar más penas, sino de visibilizar las razones por las cuales esa mujer fue asesinada”.
Por otro lado, planteó la necesidad de tener una mirada ampliada del concepto de femicidio. “La ley habla de femicidio, que implica una acción violenta por odio a la mujer en relaciones personales, o sea, por parte del exmarido, novio o pareja. Nosotros ampliamos el concepto de feminicidio que implica la existencia de condiciones previas para que esa violencia pueda ser ejercida y una complicidad del Estado por acción o por omisión. En esa concepción más amplia, nosotras registramos como femicidio a las mujeres que han sido asesinadas, por ejemplo, en contextos de narcotráfico, como los ajustes de cuentas. En estos casos hay un objetivo concreto de la violencia hacia nosotras: usan nuestras cuerpas para enviar un mensaje explícito al varón que se quiere castigar”.
“Nos siguen matando”
En cuanto a la gestión del Gobierno en materia de género, Cúneo expresó una ausencia de avances significativos y un empeoramiento de las condiciones de vida de las mujeres, especialmente de aquellas en situación de vulnerabilidad. “Avances no hemos visto ninguno. A las mujeres nos siguen matando, nos siguen violando, hay situaciones de abuso en el ámbito laboral o en los ámbitos sociales. Todas estas problemáticas no han suscitado ningún escándalo o acción determinada”.
Por otro lado, la entrevistada se refirió a las condiciones previas de pobreza, vulnerabilidad y falta de recursos “que contribuyen a exacerbar la violencia hacia las mujeres”. En este contexto, criticó el retroceso en programas de atención a la violencia de género y explicó cómo los recortes en programas sociales afectan negativamente la capacidad de respuesta ante situaciones de urgencia: “Se han recortado muchos programas que actúan en los territorios por lo cual las situaciones de urgencia tienen cada vez menos respuesta. Si bien estos no solucionaban el problema, actuaban como un paliativo. Alcanza con ir a la periferia y a las ciudades chicas del interior para ver el estado de vulnerabilidad y violencia que padecen las mujeres. No tienen a dónde recurrir, porque si bien hay dependencias de Inmujeres, son solo una curita. Quizás pueden acceder a una psicóloga para que las escuche, pero ¿qué hacen cuando el marido las amenaza con un cuchillo y no tienen a dónde ir?”.
Enfatizó en que no hay avances reales en políticas públicas, sino “gestos” de las personas encargadas de algunas instituciones, como por ejemplo la iniciativa de aumentar la educación sexual a todos los niveles de la enseñanza. “Estos son gestos particulares, no son una política de Estado. Las mujeres no existimos como política de Estado porque el Estado reproduce la misma lógica del patriarcado, en la que simplemente no estamos. La violencia es estructural y el abordaje tiene que ser estructural y, sobre todo, tiene que ser organizado y querido por nosotras mismas, que quizás sea lo más complicado. Porque reconocemos los avances del movimiento feminista, pero aún falta mucho recorrido”.
Entre los desafíos para enfrentar la violencia de género, Cúneo mencionó la necesidad de políticas de prevención. “Nunca hubo políticas públicas que trabajen la etapa previa del ejercicio de la violencia. Después que una mujer es violada o asesinada, podemos recurrir a la Justicia, pero el tema es no llegar a eso, y para eso es necesario trabajar en la prevención”.
Para finalizar, Cúneo llamó a la comunidad a “organizarse y exigir respuestas frente a la creciente violencia patriarcal”, destacando la responsabilidad colectiva en la defensa de los derechos de las mujeres.