“Decidimos en el día de hoy empezar a mezclar en forma diferente esas tres cosas. El agua ‘aguas abajo’ puede tener mayor salinidad, pero nos vemos obligados a que por lo menos la cantidad de agua dulce que tenemos segura nos dure hasta finalizar mayo”, subrayó.
Según explicó el jerarca, con esta medida aumentará en nivel de salinidad del agua, lo que cambiará el gusto de la misma al beberla, pero aseguró que su consumo no tiene riesgos.
“No estamos poniendo en riesgo la salud; estamos tratando de que el agua que tenemos nos dure la mayor cantidad de días posible”, remarcó.
En esta línea, Montero explicó que la norma dice que la salinidad no debería ser mayor que 250 miligramos por litro. “Hasta ahora hemos cumplido eso, pero no es un límite determinante. En este caso tiene que ver con el paladar que tengamos al tomar el agua”, indicó.