“Buen día, Ignacia sigue acá. Por favor no venir con mascotas y tampoco arrimarse ya que tenemos la suerte de poder ver otro nacimiento. ¡Ella está muy a gusto, se ve!”, escribió este jueves en su cuenta de Instagram, acompañando imágenes de la elefanta descansando sobre la arena.
El área donde se encuentra el animal fue vallada y se cerró la escalinata de acceso a la playa para evitar cualquier tipo de perturbación. Como ocurrió en Piriápolis, las medidas se mantendrán mientras dure el proceso de parto y crianza, hasta que la madre y la cría puedan desplazarse nuevamente hacia el sur.
Piriápolis
El episodio previo en Piriápolis, protagonizado por una hembra llamada Francisca, había sorprendido a biólogos y conservacionistas, ya que los elefantes marinos suelen reproducirse en regiones más australes del continente, principalmente en costas patagónicas o subantárticas. El nacimiento en Uruguay fue catalogado como un hecho sin precedentes por la comunidad científica.
La posible repetición del fenómeno en José Ignacio refuerza la hipótesis de un cambio en los patrones migratorios de la especie, posiblemente vinculado a variables climáticas y oceanográficas. “No se trata solo de una curiosidad biológica: estos avistamientos indican alteraciones ambientales que debemos seguir de cerca”, apuntó Veiga.
Mientras tanto, el llamado es unánime: no acercarse, no ingresar con mascotas y evitar el uso de drones o ruidos intensos. La presencia de Ignacia podría derivar en un nuevo nacimiento histórico para Uruguay, y su tranquilidad es fundamental para garantizar la supervivencia del ejemplar y su cría.