“Como familias, les pedimos que pongan en la balanza todos los elementos, que ponderen, cuiden y tengan en cuenta el delicado momento de aprendizaje de estudiantes que tienen una vida por delante. Solicitamos que se restituya un clima de sano diálogo y al director, quien ha contribuido a construir en este tiempo una institución en la que se disfruta aprender”, agregan.
Tras señalar la situación del ascensor y ponerse a disposición para “encontrar la forma de reparar el ascensor”, recuerdan el informe técnico que constata “un deterioro en el estado general del edificio”, como caída de revoques y elementos constructivos, rajaduras en columnas y paredes, registros de entradas de agua de lluvia y presencia de humedades en techo y paredes, agujeros en el piso del gimnasio, riesgos en las instalaciones eléctricas, entre otras deficiencias edilicias.
“Hacemos en este marco también eco de la plataforma reivindicativa de estudiantes y docentes respecto de todas las carencias edilicias, de materiales y de recursos humanos (intérpretes de lengua de señas y equipo multidisciplinario). Nos preocupa que el nefasto clima de tensión creado esté afectando los procesos de aprendizaje de nuestros hijos”, finalizan.