En dicho manual, que fue escrito por Betina Rodríguez Marichal, profesora de Idioma Español, se subraya que "resulta insostenible considerar que el léxico, la morfología y la sintaxis del español deben 'hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizan la visibilidad de la mujer".
Por esta razón, Secundaria "recomienda" evitar, entre otros usos, los desdoblamientos, como "alumnos y alumnas" o "los y las docentes". Estos recursos, se explica en el manual, "contravienen el principio de economía del lenguaje". La regla, entonces, será usar "el masculino genérico o bien los sustantivos colectivos y abstractos en los casos en que sea posible". Por ejemplo: "El estudiantado, el cuerpo o equipo docente, las personas".
El lenguaje inclusivo, en este contexto, contraviene un principio de economía. Así las cosas, habría que considerar de nuevo que "existe una tendencia natural a tratar de minimizar el esfuerzo invertido, lo que puede manifestarse en distintas maneras de abreviar, acortar o simplificar la forma de transmitir una misma información".
Antecedente
Quizás los lectores recuerden que en el mes de febrero el Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP dispuso que tanto en Primaria, como en Secundaria, UTU y en Formación Docente, el tan "temido" lenguaje inclusivo tenía que ajustarse a las reglas gramaticales y sintácticas del idioma español.
El texto de esa resolución decía: "Esta administración, en el marco del compromiso asumido con la equidad de género y el abordaje e implementación de prácticas que contribuyan a disminuir las brechas existentes en nuestra sociedad, propiciará otros mecanismos inclusivos tendientes a evitar cualquier sesgo discriminatorio en la comunicación utilizando siempre un lenguaje que se ajuste a las reglas del idioma español".
En buen romance, "sí pero no". Incluya pero no toque lo más sagrado del idioma: el dominio masculinizante.
¿Todas estas resoluciones se alinean oficialmente contra la conquista de derechos, la contemplación de las diversidades de género y sexo? ¿O será más importante defender una regla académica que la necesaria visibilización y respeto a la rica diversidad que configura la condición humana?
¿Vendrán más medidas de este tipo para aplicarse en otras instancias del quehacer educativo?