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"Preguntas que no hacemos": accidente en Lagomar aviva debate sobre vulnerabilidad infantil

Tras el accidente en el que resultaron heridos dos niños que estaban en el puesto ambulante de su padre, Cippus invitó a reflexionar sobre la falta de redes de cuidado, sin criminalizar la subsistencia familiar.

Un grave accidente ocurrido este miércoles en el balneario Lagomar, Ciudad de la Costa, en las inmediaciones de la Avenida Giannatassio, dejó en evidencia no solo la fragilidad de las infraestructuras urbanas, sino también las complejas realidades socioeconómicas que transitan muchas familias.

El hecho se desencadenó cuando un camión que realizaba maniobras de descarga de mercadería impactó contra una columna de alumbrado público de aluminio, provocando que esta cayera sobre un puesto ambulante de reparación de bicicletas. Allí se encontraba un trabajador con sus dos hijos, de 7 y 9 años, que resultaron lesionados y debieron ser trasladados al Hospital Pereira Rossell.

La madre de los menores, Mari Pereira, informó a la prensa que el mayor de los niños sufrió perdió el bazo y una fractura expuesta, lo que requirió su ingreso al Centro de Terapia Intensiva (CTI), aunque ya fue trasladado a cuidados intermedios. El niño más pequeño ya recibió el alta medica y el padre experimentó heridas leves.

Preguntás incómodas

Ante el grave siniestro, la Asociación Civil Cippus —que trabaja en la búsqueda del bienestar, la promoción de salud, educación y el cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes —emitió un comunicado titulado "Accidente en lagomar y las preguntas que no estamos haciendo sobre el trabajo infantil". El texto aclara que no se busca culpabilizar a las familias o centrarse unicamente en la responsabilidad del conductor, sino que propune una mirada estructural que invita a cuestionar la raíz del problema.

La organización firmante reconoce que "todavía faltan muchos elementos para comprender en profundidad qué ocurrió", pero manifiestan la importancia de preguntarse: "qué hacían dos niños acompañando el puesto de trabajo de su familia". Al respecto, advierten que "el trabajo infantil muchas veces aparece oculto detrás de términos como acompañamiento, colaboración o ayuda familiar". Aunque aclaran que "no necesariamente este caso configura una situación de trabajo infantil", consideran que "evitar nombrar estas realidades también contribuye a la invisibilización de un fenómeno que desde hace años existe en Uruguay".

Además, remarcaron que cuando niños y adolescentes no aprticipan directamente de la actividad, su presencia cotidiana en espacios de trabajo implica exposición a diferentes riesgos. Entre ellos, mencionaron las condiciones climáticas, el tránsito, las herramientas laborales y materiales peligrosos.

El comunicado también problematiza sobre la realidad del trabajo informal de las personas adultas, la falta de redes de cuidado y la insuficiencia de políticas públicas integrales, lo que "terminan empujando a muchos niños y niñas a crecer en contextos laborales inseguros". Y suman: "Seguramente aparecerán discursos centrados exclusivamente en culpabilizar a la familia o al conductor del vehículo involucrado. Y es posible que existan responsabilidades concretas que deban ser asumidas. Pero reducir el análisis únicamente a eso impide mirar el problema estructural".

Además del análisis, el comunicado deja planteadas varias preguntas "incómodas": "¿Cuántos niños, niñas y adolescentes viven hoy situaciones similares en distintos puntos del país? ¿Cuántos pasan horas en puestos callejeros, ferias, talleres, obras o actividades rurales mientras sus familias trabajan? ¿Cuántos están expuestos diariamente a riesgos ambientales. físicos, emocionales y educativos?

Sobre la responsabilidad del Estado

También hay en el texto preguntas orientadas a las demoras del Estado en concretar políticas para la erradicación y prevención del trabajo infantil. "¿Cuál es la responsabilidad del Estado en su conjunto? ¿Qué pueden hacer organismos vinculados a infancia, salud, educación, vivienda, trabajo y desarrollo social? ¿Qué papel tienen los gobiernos departamentales y locales? ¿Qué responsabilidad tenemos como sociedad para dejar de naturalizar estas escenas?".

Y las preguntas siguen: ¿Existen alternativas de cuidado para los momentos en que los adultos trabajan? ¿Qué dispositivos hay en cada territorio para acompañar estas situaciones? Si esos niños estaban de manera habitual en el lugar, ¿alguien se acercó alguna vez a pensar alternativas junto a la familia?

Finalmente, Cippus sostiene que lo ocurrido en Lagomar "no debería quedar únicamente como una noticia policial o un accidente desafortunado", sino que "debería servirnos para mirar aquello que normalmente permanece invisible". "Porque puede haber muchas preguntas y muchas posibles respuestas. Lo que ya no debería tener lugar es la indiferencia".

Campaña de solidaridad con la familia

Circula en redes sociales una campaña para colaborar con la familia que padeció el siniestro, con el objetivo de conseguir fondos para costear los gastos médicos de los menores, así como la recuperación de las herramientas de trabajo del padre, que quedaron destrozadas.

Se encuentran habilitadas las siguientes vías de apoyo a la familia:

Cuenta MiDinero N° 1945511, a nombre de María Pereira, o al teléfono 098484581.

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