Una de ellas apunta a que se estaba testeando la capacidad de respuesta policial. Y la otra explicaría estos casos por un "efecto contagio" o de imitación, estimulado por la rápida mediatización que tuvieron todas las amenazas y posteriores evacuaciones.
Estas hipótesis no se contradicen ni excluyen, según las autoridades. La primera podría explicar las llamadas con amenazas en los centros comerciales; estas amenazas tendrían como objetivo estresar todos los servicios de emergencias. El "efecto contagio", en tanto, podría aplicarse a las amenazas recibidas en centros educativos.
Cambios en el protocolo de actuación
Como ya se informó, el Ministerio del Interior está estudiando modificaciones al protocolo de actuación en este tipo de casos, especialmente cuando implican amenazas de bombas.
Hasta ahora, cuando se denunciaba una amenaza de bomba, Bomberos ordenaba la evacuación de todas las personas que estuvieran en el lugar. Terminada la evacuación, estos efectivos procedían a la inspección minuciosa del edificio en busca del artefacto explosivo y se informaba al Equipo de Desactivación de Artefactos Terroristas (EDAT).
Si bomberos encontraba un dispositivo sospechoso, la EDAT era convocada para actuar en el lugar.
En este estudio que está realizando el Ministerio del Interior se está evaluando que la inspección ocular que efectúa bomberos sea realizada ahora por efectivos que lleguen al lugar vestido de civil.
Además, se maneja la opción de que solo unas pocas personas que estén en el lugar sepan de la amenaza. Después, si se confirma que la amenaza es real se procedería a la evacuación.
Una falsa amenaza no es broma
Embed - Las amenazas no son una broma