El máximo directivo de los mirasoles, repara en que dicha bandera “no poseía ninguna leyenda ofensiva, política y mucho menos violenta, sino todo lo contrario”.
Por otra parte, informa de una situación “más grave aún”, en la cual recibió “decenas de comentarios sobre supuestos funcionarios de la Unidad de Violencia en el Deporte de la Jefatura (de Policía) de Montevideo, que sin ninguna identificación a la vista, ni presentándose como tal”, impedían a hinchas de Peñarol ingresar al estadio “con camisetas o distintivos con margaritas sin un pétalo”.
Ruglio señala que la Comisión de Seguridad de Peñarol permitió el ingreso de estos hinchas con los distintivos pero que luego de ingresar “eran interceptados por los funcionarios policiales que les retenían las camisetas para poder acceder al sector de tribunas del Estadio Campeón del Siglo”.
El presidente aurinegro manifiesta en su nota su “molestia” ante lo que califica como un “ataque a la libertad de expresión”, en un tema que en “nada afecta al espectáculo deportivo” y que “no posee ninguna relevancia política, ofensiva o discriminatoria”.
Para Ruglio, esta situación “cercena los derechos de los ciudadanos en un escenario privado”, al tiempo que señala que no existen normas nacionales ni disposiciones de la AUF que prohíban el ingreso a estadios con los distintivos que fueron censurados.