Familias beneficiadas
Del total de familias beneficiadas, 25 provienen de zonas de informalidad dispersa en la ciudad, mientras que las dos restantes pertenecían al asentamiento Barrio Nuevo, en proceso de regularización. Muchas de estas personas habitaban casas autoconstruidas, sin terminar y con un elevado nivel de deterioro.
“La entrega de llaves es el inicio de un nuevo camino”, afirmó emocionada Patricia Amarillo, directora de Políticas Sociales de la Intendencia. “Es el punto de partida para forjar una vida más digna, criar a sus hijos con mayor tranquilidad y construir un futuro desde un lugar propio”, subrayó.
Paseyro también abordó la deuda estructural del país en relación a los asentamientos y ratificó que “es una prioridad del gobierno trabajar para revertir esta situación”. Además, adelantó que el próximo Plan Quinquenal incluirá líneas específicas de trabajo para generar soluciones habitacionales dirigidas a estudiantes del interior que deben trasladarse para estudiar en centros como la UTEC, UTU y la Universidad de la República.
“Queremos evitar que deban migrar a Montevideo para poder formarse. La vivienda es un derecho, y también una herramienta para la permanencia en el territorio”, concluyó.
Con este realojo, el Estado reafirma su compromiso con una política habitacional con perspectiva social, apostando a transformar vidas a través del acceso a una vivienda digna.