Para ello, los investigadores analizaron nueve pozos termales de Salto y Paysandú, estudiando aspectos como la composición química, el grado de mineralización, el origen geológico y las características hidrogeológicas de cada surgente. El trabajo permitió elaborar un mapa científico del termalismo uruguayo y establecer que no todas las aguas presentan las mismas propiedades.
Beneficios
Uno de los descubrimientos más relevantes corresponde a las Termas de Almirón, ubicadas cerca de Guichón. A diferencia de la mayoría de los complejos termales del litoral, asociados al Acuífero Guaraní, estas aguas pertenecen al sistema San Gregorio-San Vicente y poseen una mineralización considerablemente superior.
Los estudios determinaron que se trata de aguas cloruradas sódicas con una concentración cercana a seis gramos de minerales por litro, una cifra excepcional para Uruguay. Según los investigadores, esta composición podría resultar especialmente útil como complemento en tratamientos relacionados con enfermedades dermatológicas, osteoartritis, fibromialgia y dolores crónicos del aparato locomotor.
Los autores subrayan que el estudio no busca atribuir propiedades milagrosas a las aguas, sino aportar evidencia científica sobre sus características y sobre los contextos en los que podrían ofrecer beneficios, fortaleciendo además el posicionamiento del termalismo uruguayo más allá de su atractivo turístico.