"Por suerte llegué a Cuba"
Ubach salió de Uruguay un 25 de agosto, en el año 1984, en medio de la incertidumbre. “No sabíamos cómo iba a ser. Y bueno, todos una lloradera espantosa porque la verdad que era una situación muy triste”, recordó. El momento más doloroso quedó marcado por la despedida de su padre: “El último en saludarme fue mi papá, que por cierto fue la última vez que lo vi”. En ese instante él le dijo: “No permitas que te quiten tu sonrisa”, una frase que, según contó, la acompañó como guía en los años siguientes.
Antes de llegar a Cuba, transitó un período complejo en México, donde enfrentó obstáculos para revalidar su formación. Luego evaluó irse a Alemania o a Cuba, y fanalmente optó por la isla. “Cuba era como un faro que nos atraía a todos. Por suerte llegué a Cuba”, afirmó. Allí, dijo, encontró condiciones materiales y simbólicas que le permitieron reconstruir su vida. “Sin ninguna condición más que documentar lo que yo había hecho, se me brindó todo”, sostuvo, al describir el acceso a vivienda, servicios básicos y la posibilidad de retomar su carrera de medicina.
Consutada sobre qué significó para ella—como mujer, madre de tres hijos y profesional— exiliarse en Cuba, Ubach expresó: “Me sentí tranquila, sentí que no tenía acoso, sentí que los vecinos me cuidaban y ayudaban. Me cambió la vida [...] Cuba me permitió recuperar la sonrisa, tomar aire y pensar en cosas importantes”.
Reconoció que la vida en Cuba no era sencilla, pero aseguró que logró adaptarse porque ese país le brindó "cosas importantes". “La vida en Cuba era muy difícil, muy exigente, porque había dificultades en el abastecimiento, transporte, pero yo me adapté rapidamente porque habían otras cosas muy importantes, como la posibilidad de seguir militando en defensa de la liberacion de los presos, que era una forma de realización. Mi vida se completó”.
Estado omiso
Con respecto a la ausencia de apoyo hacia Cuba por parte de muchos gobiernos, incluso gobernados por la izquierda, Ubach consideró que existe una “omisión como Estado” frente a la situación de Cuba, ya que “todas las expresiones las han dado las organizaciones, la gente". Y añadió: "Eso está bien, nos hace bien, pero eso no alcanza”.
En esa línea, planteó la necesidad de avanzar hacia formas concretas de cooperación, incluyendo el intercambio comercial. “Hay que intentar reconstruir, en esta etapa tan difícil, toda su potencialidad hasta comercial”, sostuvo, y agregó que la isla cuenta con capacidades productivas —en particular en medicamentos y vacunas— que podrían ser parte de acuerdos de intercambio.
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