El gato que parecía un gato
El tilcayo vive en los Yungas, una región de bosques húmedos ubicada en las laderas orientales de los Andes. Es pequeño —pesa alrededor de 1,4 kilos y mide unos 45 centímetros—, tiene orejas redondeadas y un pelaje marrón con manchas.
Sus características hicieron que durante mucho tiempo fuera confundido con otros pequeños felinos del género Leopardus. Incluso uno de los ejemplares estudiados pasó más de un año viviendo con una familia que lo había tomado por un gato doméstico.
El comportamiento del animal, sin embargo, comenzó a despertar sospechas. Acechaba gallinas, tenía hábitos de depredador y hasta su maullido parecía diferente.
La bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz fue una de las investigadoras que reparó en sus características. Lo que comenzó como una curiosidad terminó dando paso a una investigación mucho más profunda.
La respuesta estaba en el ADN
La confirmación de que se trataba de una especie diferente no llegó solamente por observar su aspecto.
Los investigadores realizaron la secuenciación completa del genoma de ejemplares actuales y analizaron también material genético de animales conservados durante décadas en museos de Europa y Estados Unidos. En total, el estudio comparó 38 ejemplares del género Leopardus.
El resultado fue sorprendente: lo que durante mucho tiempo se había considerado un único grupo de gatos tigre sudamericanos estaba compuesto en realidad por cinco especies diferentes.
Entre ellas está el nuevo Leopardus tilcayo, cuya línea evolutiva se separó de sus parientes hace aproximadamente 1,4 millones de años.
Los científicos también identificaron una nueva subespecie en los Yungas peruanos.
Y el último había sido uruguayo
El dato que convierte este descubrimiento en algo todavía más curioso para Uruguay es que el último felino considerado una nueva especie antes del tilcayo fue el gato de las pampas de la región uruguaya, identificado en 1923.
La historia taxonómica del felino uruguayo tampoco es sencilla. Investigaciones recientes han revisado su clasificación y existe una discusión científica sobre si debe denominarse Leopardus munoai o Leopardus fasciatus, este último nombre asociado a la descripción de 1923 realizada por Dámaso Antonio Larrañaga.
El llamado gato de pajonal o gato de las pampas uruguayo es un pequeño felino de ambientes abiertos, presente principalmente en Uruguay y también en zonas del sur de Brasil y el noreste argentino.
Más de un siglo después de aquella historia científica uruguaya, otro pequeño felino vuelve a demostrar que todavía hay mucho por descubrir.
Un descubrimiento que llega con una advertencia
La identificación del tilcayo no solo amplía el catálogo de felinos del planeta. También puede tener consecuencias para su conservación.
Los Yungas bolivianos enfrentan amenazas como la deforestación, los incendios, la expansión agrícola y la minería. Los investigadores todavía no saben cuántos tilcayos existen en libertad ni cuál es exactamente su área de distribución.
Por eso, el equipo científico comenzó a instalar cámaras trampa para intentar localizar nuevos ejemplares y conocer mejor sus hábitos y su hábitat.
El descubrimiento también deja una paradoja: una especie puede existir durante millones de años sin que la ciencia sepa que existe.
El tilcayo llevaba allí mucho antes de que alguien le pusiera nombre científico. Y, después de más de 100 años, fue justamente otro pequeño felino sudamericano el que volvió a recordarle al mundo que el mapa de la vida todavía tiene lugares por completar.
Y que, en esta historia, el último gato nuevo antes del boliviano había sido uruguayo.