Apenas el 31 de enero pasado, día en que fue asesinado Roberto Toledo, colaborador de Monitor Michoacán, Armando Linares López dijo temer por su vida ante las amenazas recibidas por su trabajo.
“Uno de nuestros compañeros perdió la vida a mano de tres personas que llegaron y le dispararon de manera ruin y cobarde; nosotros no estamos armados y no traemos armas, nuestra única defensa es una pluma, un lapicero y una libreta. Hay nombres y sabemos de dónde viene todo esto”…
Y añadió: “Temo por mi vida por supuesto y solicitaré la protección federal”.
Tras los hechos, la Secretaría de Gobierno del Estado de Michoacán dijo lamentar el asesinato de Linares López, al tiempo que reiteró su voluntad de colaborar con las investigaciones que ayuden a esclarecer y sancionar el hecho.
“Asimismo, reiteramos que las y los periodistas cuentan con el respaldo del Gobierno de Michoacán a través del Departamento de Protección para Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas, con el propósito de contribuir a que ejerzan su labor libremente”, sostuvo.
Mientras que el gobierno municipal de Zitácuaro también condenó el asesinato del periodista, además de llamar “a las autoridades judiciales e instancias investigadoras a realizar un exhaustivo trabajo a fin de aclarar el móvil de éste reprobable homicidio y dar con los responsables”.
Víctimas de violencia
Apenas hace dos semanas se reportaba el homicidio de Juan Carlos Muñiz, quien era reportero en Fresnillo, Zacatecas.
El 22 de febrero se reportó el asesinato de Jorge Camero, en Sonora; el 10 de febrero, Heber López fue asesinado en Oaxaca; el 31 de enero, Roberto Toledo en Michoacán; el 23 de enero, Lourdes Maldonado, en Baja California.
El 17 de enero, Margarito Martínez fue asesinado en Baja California. Mientras que el 10 de enero José Luis Gamboa fue atacado en Veracruz.