Te diré quién eres
La permanente prédica antisindical del gobierno no entraña ninguna novedad, puesto que uno de los principales objetivos de la derecha es bajar el salario real o, como lo llaman los neoliberales, el costo salarial de las empresas y, para ello, la desarticulación de la resistencia organizada de los trabajadores es una condición sine qua non. Ahora bien, es importante asumir que más allá de la prédica, el gobierno ejecuta acciones a esos efectos, algunas promocionadas y visibles, como las normativas antisindicales contenidas en la Ley de Urgente Consideración, las comisiones de persecución en el Parlamento, las denuncias y sanciones administrativas contra sindicatos y dirigentes, las leyes orientadas a dificultar la actividad gremial o las frecuentes campañas de denostación en los medios de comunicación dominantes. Pero también es probable que organice operaciones oscuras, lejos de los flashes, discretas, conspirativas, eventualmente reñidas con la legalidad y con los principios democráticos en un Estado de derecho.