Los abogados de los imputados emitieron un comunicado a la Audiencia Nacional en el que argumentaban que “paradójicamente, la misma democracia que […] gritaba conmocionada ‘Je suis Charlie Hebdo’ […] y reclamaba el derecho a satirizar; a realizar crítica o humor empleando para ello a Mahoma, Alá, Dios, o a la propia religión musulmana, ahora pone en marcha su maquinaria procesal e imputa y ordena el ingreso en prisión provisional de unos autores que realizan una sátira humorística, en plenos Carnavales, sobre la propia sociedad en la que viven, a través de una obra de ficción”,
“Ni ésta es la obra de ficción con mayor violencia que se ha producido en la historia del cine, teatro, televisión o literatura, ni en aquéllas, ni en otras con menos actos de violencia, se ha optado por imputar al creador por el tipo del art. 510 CP [incitación al odio]”, apunta el escrito de la defensa. “No es, por tanto, la aparición de escenas violentas en una obra artística condición necesaria y suficiente para entender que el autor de la misma comete el delito del art. 510 CP […] por cuanto lo contrario hubiera determinado el enjuiciamiento de la inmensa mayoría de los creadores y creadoras de este país” añade.
El pasado miércoles el juez de la Audiencia Nacional decretó la puesta e libertad de ambos artistas debido a que consideraron disminuido el riesgo de fuga y la reiteración del supuesto delito. No obstante, el magistrado mantiene las imputaciones sobre los titiriteros, y solicitará medidas cautelares para ambos: comparecencia diaria ante un jugado o comisaría, fijación de un domicilio, prohibición de salir del país y retirada de pasaporte.