El golpe, que empezó siendo únicamente asiático, ya es global: tres billones de valoración se han borrado del mapa en solo unas pocas sesiones en apenas una semana, con prácticamente todos los índices del mundo en rojo y con el sector de aerolíneas y turismo como gran damnificado.
Salvo rebote de último minuto este viernes, Wall Street cerrará su peor semana desde 2008 y las Bolsas europeas se aproximan a su mayor batacazo desde 2011, en plena crisis de deuda y con los bancos del Viejo Continente en plena recapitalización. Aunque con un cierto decalaje, el golpe ha llegado a América Latina y lo ha hecho con fuerza, con una sensación generalizada de que la tormenta puede durar semanas.