«Nosotros ejecutamos, no asesinamos, que son cosas muy diferentes. Nosotros no torturamos, nosotros apremiamos porque no había más remedio, el mínimo imprescindible para sacar la verdad, porque no había otra forma de combatir y estoy orgulloso de lo que hice», dijo esa vez Gilberto Vázquez quien hoy está condenado por homicidio.
«Tuve que matar y maté y no me arrepiento. Tuve que torturar y torturé con el dolor en el alma y me cuesta muchas noches dormir acordándome de los tipos que cagué a palo, pero no me arrepiento», agregó el represor.
Reconoció también haber operado en Argentina y en otros países atrapando uruguayos, muchos de los cuales fueron «enviados arriba». Asimismo aceptó haber sido uno de los artífices de la captura y desaparición de Adalberto Soba, un militante del PVP que fue apresado ilegalmente en Buenos Aires y que está desaparecido hasta el día de hoy. «Yo tuve que ver con el caso Soba, estuve prácticamente dos años en Argentina, tengo que ver con el segundo vuelo, con el primer vuelo, con casi todas las cosas que pasaron allá», asegura en su confesión.
El documento será entregado «en forma urgente» a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores para su consideración.