Con la Ley de Emergencias Nacionales, la Cámara de Representantes y el Senado pueden emitir lo que se conoce como resolución conjunta de término para frenar el estado de emergencia si consideran que el presidente está actuando de manera irresponsable o que la amenaza ya se disipó.
La única forma de que el partido al que pertenece el presidente no pueda reprimir una medida así, según establecen las leyes, es que si una cámara aprueba una resolución de este tipo, la otra tiene que votarla dentro de dieciocho días. Si esto sucediera, Trump podria vetar una resolución conjunta del congreso que ponga fin a la declaración de emergencia, tan solo si no es aprobada con las llamadas supermayorías (dos tercios) en ambas cámaras.
Cuando se supo que Trump haría la declaración, una media docena de republicanos expresaron su desaprobación. “No creo que la Ley de Emergencias Nacionales contemple como posibilidad que un presidente redirija miles de millones de dólares del proceso normal de asignación de fondos”, dijo la senadora por Maine Susan Collins. “También creo que esto enfrentará retos legales y que la constitucionalidad de la acción es sospechosa”.
Las opciones viables para los demócratas son dos: que la Cámara de Representantes puede sumarse a una acción legal en contra de la declaración de emergencia que presente alguien más, o realizar su propia demanda.