Satya Swagat, estudiante de Nueva Delhi, se encontraba a tan solo nueve metros de los tigres cuando logró tomar las fotografías el pasado mes de noviembre. Al ver a dos machos melánicos, se le puso la «piel de gallina», relató el joven.
«Mis ojos no lo podían creer y, por un momento, olvidé agarrar la cámara cuando el gran felino se movió justo delante de mí. Me dejó estupefacto la belleza del raro tigre», agregó. A continuación, Swagat se tranquilizó y el animal ‘posó’ para el fotógrafo.
Los tigres negros eran raros incluso cuando la población de felinos salvajes en la India era abundante hace siglos.
El pasado septiembre, un grupo de investigadores que estudiaron a los animales que habitan el parque nacional de Simlipal, una reserva de tigres en Odisha, sugirieron que la presencia de esta mutación genética en la zona se debe a que los tigres son endogámicos y rara vez entran en contacto con otras especies fuera de la región.