Un “malandra” llamado Trump
El autogolpe de Estado que pretendió darse el presidente de EEUU no fue más que el resultado final de un gobierno plagado de injusticia, y al mejor estilo del cowboy del lejano oeste. Lo que actualmente no existían eran los pistoleros y él pretendió poner a sus seguidores por más de cuatro años en una recreación de la guerra fría. EEUU siempre fue, desde sus inicios, un país violento para las minorías y los pobres. Es una de las cunas en América de las mafias de los esclavos, la prostitución, la droga, el alcohol, la coima, las estafas, el juego. Sin hablar de querer ser el gendarme del mundo, desde su origen como país. Casi en el mismo año que se declara la independencia -1776- extermina a la nación indígena de los iroqueses.
El 2 de diciembre de 1823, el entonces presidente de EEUU, James Monroe, envía su mensaje anual al congreso de la nación, lo que con el tiempo se conocerá como “doctrina Monroe”, que dice en la práctica “América para los norteamericanos”, con el pretexto de que es su patio trasero. Será el principio de la conquista a sangre y fuego de vastos territorios. Del Atlántico hasta el Pacífico se debía extender territorio de su imperio. Todo el siglo XIX será el siglo del confinamiento y exterminio casi total de los nativos, los llamados pieles rojas. Aun así no les alcanzaba con exterminar a los dueños de las tierras, las grandes compañías irán ocupando las grandes extensiones de tierras para quedarse con el oro, la plata, luego el petróleo, los grandes bosques por su madera, el agua. Todo sirve.