Con esas decisiones, el consumo de tabaco bajó, del 33 % en 2004 al 19 % en 2018.
Los demás factores son el consumo problemático de alcohol, el peso y la dieta no saludables, la falta de actividad física y las infecciones oncogénicas, en especial el virus del papiloma humano (VPH) y el de la hepatitis B. Sobre todos ellos se definieron acciones, aunque Delgado hizo particular énfasis en la disponibilidad de la vacuna anti VPH.
Detección temprana
De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, entre el 30 % y el 50 % de los cánceres es evitable. Del resto, un tercio se puede detectar en forma temprana, con mayor probabilidad de curación y tratamientos menos agresivos y menor toxicidad, y lograr una mejor calidad de vida.
Uruguay cuenta con tres guías para la detección temprana, dirigidas a los profesionales de la salud, sobre todo a los que trabajan en el primer nivel de atención, que establecen, en base a evidencias, las recomendaciones para controlar a la población y así reducir la mortalidad por estos cánceres.
Cobertura única en América Latina
Las políticas públicas más importantes que se desarrollaron en cuanto a tratamiento se relacionan con la gratuidad de los oncológicos, decretada 2013. Desde entonces no se paga ticket por la quimioterapia ni por la monoterapia ni por la radioterapia convencional.
En 2005 se incorporaron los primeros medicamentos de alto precio a la lista de tratamientos que ofrece el Fondo Nacional de Recursos para esas patologías, la mayoría para enfermedad avanzada, con prioridad en aquellos que demostraban mayor beneficio clínico.
“Es una cobertura única en América Latina, es universal, a la que se accede con total equidad, en cualquier punto del país y con plazos más que razonables si la solicitud está completa y sin costo alguno para los pacientes que la necesitan”, concluyó Delgado.