¿La implementación de esta iniciativa podrá generar alguna afectación en el medio ambiente?
No, en absoluto. Vamos a estar operando en los mismos niveles que hasta ahora. Cuando decimos que operamos a cota 80, no estamos diciendo que nunca lo hicimos a cota 81 u 82. Cada vez que viene una importante crecida, las cotas suben; eso es inevitable. Lo único que puede cambiar es que la distribución de las probabilidades de estar por encima de 80, va a aumentar. Ese aumento es lo que lleva a UTE a expropiar para que la afectación sea adecuadamente contemplada.
Usted decía que el cálculo se hace contemplando el ahorro que tendría para Uruguay sin tener en cuenta la exportación, pero eso está en el horizonte, así como el tema de UPM. ¿Cómo juegan esas dos variables en todo esto?
Claramente no consideramos la exportación en el primer estudio, pero es claro que Uruguay abrió un intercambio con Brasil, el año pasado tuvimos ingresos muy importantes por la posibilidad de venderle energía, entonces estos beneficios son conservadores por eso. Evidentemente, al tener esta capacidad de embalse, podremos generar energía hacia nuestro sistema, pero también posibilidades de hacerlo hacia Brasil o Argentina si hay un buen negocio, y los beneficios que hoy estamos estimando son muy menores en relación a los que probablemente tengamos. La decisión se tomó en esas condiciones. Respecto a UPM, no tiene nada que ver con este proyecto. Sabemos que entre los estudios con UPM está la posibilidad de que se establezca un caudal permanente en el Río Negro para diluir adecuadamente los efluentes que volcarían aguas abajo, pero recién está en estudio ahora. Aún no tenemos resolución de Dinama, aunque conocemos que se ha hablado de un valor de 65 metros cúbicos por segundo, y nuestros estudios muestran que si esa cantidad se puede ajustar con flexibilidad, es decir, no son segundo a segundo, que yo lo puedo ajustar a la semana, esa afectación va a ser relativamente baja. Estamos discutiendo con Dinama, intentando que esta manera que es la que tendría menor impacto en el sector eléctrico.
¿Qué inversión supondría la expropiación y los trabajos pertinentes?
La estimación total que tenemos anda en un valor de los US$ 45 millones. Se trata de unos 750 padrones.
Se hablaba de la preocupación en San Gregorio de Polanco porque esto podría afectar las playas, que es lo que permite vivir a ese lugar. ¿Esta asegurado que no se afectará esa zona?
Nosotros comentamos que con este cambio de matriz eléctrica, el sistema cambió. La energía no convencional nos da la posibilidad de cuando hay poca agua, en verano, poder utilizarla más por el respaldo de la energía renovable no convencional. Lo que esperamos es que en verano las cotas tiendan a ser menores de las históricas; sin embargo, en primavera prevemos que las cotas puedan superar los 80 metros y veríamos crecimiento en las cotas esperadas. Por lo tanto, en verano no esperamos que haya afectación.
¿Y a nivel de los productores?
Básicamente los cambios no se producen respecto a la situación actual. UTE hoy expropia hasta cota 80 y, sin embargo, está muy por debajo ella. Quiere decir que los productores se ven beneficiados todo el tiempo en que la cota está por debajo de 80.
¿Cómo afecta a la tarifa?
Nosotros decimos es que nuestra responsabilidad es optimizar, bajar costos y aumentar ingresos para ver la demanda que tenemos. Evidentemente, el tema tarifario nos trasciende como técnicos. Se mira desde el punto de vista del Ministerio de Economía y de las prioridades que tiene el gobierno, hacia dónde enfocar los recursos. Lo que está claro es que los beneficios de todos los proyectos que UTE está tomando, se ven en forma material en las noticias que ustedes pasan donde UTE aporta en calidades significativas y teniendo resultados empresariales muy buenos.